lunes, julio 13, 2009

Temblor.

*
Lo percibí cuando era solo un amago,
solo sensación de una caricia
cuando como a nardo,
una mano amada te cogía.

Pude ver más tarde ese temblor temblando,
diapasón vibrante que gemía
en lo alto y en lo bajo,
por la carne tuya estremecida.

[Ay, cómo un terror indefinido y vago,
con sus pasos cautos de homicida
a matar prestóse raudo,
del futuro toda la alegría.]

Quise solo caminar, solo ir andando
por la senda atroz de esa agonía;
llevando sobre mí, descalzo,
tu vida, mujer, ya malherida.

Apenas inicié nuestro camino largo,
caí al doblarse mis rodillas
y así tu temblorosa mano,
que alzóme tirando de la mía.

Hoy hombro con hombro y ambos empujando,
soldados en fuerte compañía;
sísifos con el peñasco,
músculos que ese temblar embrida.

Compañera, lo sabemos y es que hay algo,
algo a derrotar, cosa maldita;
silente, agazapado,
pide a tu dolor feroz latría.

Sin temor, no quiero verte más llorando
que puedes reír tu todavía;
reír a este lado...
y cuando la muerte se haga vida.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelentes versos, belaborda.

belaborda dijo...

*
Gracias.