':el voto se ha cumplido'.
IV
Al pie del faro de Finisterre, a donde hemos llegado desde Compostela caminando en absoluta soledad y con mucho silencio y no poco sufrimiento yo y mi conciencia, y sobre el océano que también lame las costas de Tenerife, he terminado el peregrinaje físico y espiritual: el voto se ha cumplido. Atrás, muy atrás ya en el tiempo y también en el espacio empiezan a quedar semiolvidados (¡qué pronto, Dios mío!) hombres y mujeres, ciudades, tierras, hechos, sufrimientos y placeres. El cuerpo laxo, adolorido, sin la tensión que lo sostuvo hasta ese instante mismo, pide reposo y pide paz pues todo ha concluido. Se ha llegado al fin; contra la propia desesperanza y por encima de los temores. Ahora tan solo queda la vuelta a casa y entrar de nuevo en la rutina diaria que se rompía preparando esta aventura con rudo entrenamiento por los senderos de Anaga.
Mayo de 2000.
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