y yo sufro por ella.
martes, julio 14, 2009
lunes, julio 13, 2009
Temblor.

*
Lo percibí cuando era solo un amago,
solo sensación de una caricia
cuando como a nardo,
una mano amada te cogía.
Pude ver más tarde ese temblor temblando,
diapasón vibrante que gemía
en lo alto y en lo bajo,
por la carne tuya estremecida.
[Ay, cómo un terror indefinido y vago,
con sus pasos cautos de homicida
a matar prestóse raudo,
del futuro toda la alegría.]
Quise solo caminar, solo ir andando
por la senda atroz de esa agonía;
llevando sobre mí, descalzo,
tu vida, mujer, ya malherida.
Apenas inicié nuestro camino largo,
caí al doblarse mis rodillas
y así tu temblorosa mano,
que alzóme tirando de la mía.
Hoy hombro con hombro y ambos empujando,
soldados en fuerte compañía;
sísifos con el peñasco,
músculos que ese temblar embrida.
Compañera, lo sabemos y es que hay algo,
algo a derrotar, cosa maldita;
silente, agazapado,
pide a tu dolor feroz latría.
Sin temor, no quiero verte más llorando
que puedes reír tu todavía;
reír a este lado...
y cuando la muerte se haga vida.
Lo percibí cuando era solo un amago,
solo sensación de una caricia
cuando como a nardo,
una mano amada te cogía.
Pude ver más tarde ese temblor temblando,
diapasón vibrante que gemía
en lo alto y en lo bajo,
por la carne tuya estremecida.
[Ay, cómo un terror indefinido y vago,
con sus pasos cautos de homicida
a matar prestóse raudo,
del futuro toda la alegría.]
Quise solo caminar, solo ir andando
por la senda atroz de esa agonía;
llevando sobre mí, descalzo,
tu vida, mujer, ya malherida.
Apenas inicié nuestro camino largo,
caí al doblarse mis rodillas
y así tu temblorosa mano,
que alzóme tirando de la mía.
Hoy hombro con hombro y ambos empujando,
soldados en fuerte compañía;
sísifos con el peñasco,
músculos que ese temblar embrida.
Compañera, lo sabemos y es que hay algo,
algo a derrotar, cosa maldita;
silente, agazapado,
pide a tu dolor feroz latría.
Sin temor, no quiero verte más llorando
que puedes reír tu todavía;
reír a este lado...
y cuando la muerte se haga vida.
domingo, julio 05, 2009
El mejor [CXLIII].

Osos, por Jon Juaristi en ABC.
•
FUE mi buen amigo José María Portillo Valdés, historiador y profesor universitario bilbaíno, hoy en la Universidad de Santiago de Compostela (y sin parentesco conocido con el líder conservador británico Michael Portillo, de paso por Madrid), quien definió rigurosamente el carácter de la independencia originaria invocada por los nacionalistas vascos. Efectivamente, afirmaba Portillo, los vascos preindustriales vivieron, en su mayor parte, libres e independientes del poder central, pero su independencia fáctica, no política, fue consecuencia inevitable de la abundancia de bosque y matorral. A ver quién era el guapo que se animaba a recaudar impuestos de una población esparcida entre tupidos hayedos y rocas escarpadas. Muchos vascos, en la práctica, fueron independientes del rey, del corregidor y hasta de su alcalde. Tal circunstancia favoreció notablemente la conservación del eusquera, propiciando a la vez su fragmentación, hasta el punto de que, ya en 1571, el hugonote Joannes de Leizarraga, traductor del Nuevo Testamento al vasco, se quejaba de que dicha lengua era diferente en casas vecinas, muchas de las cuales distaban entre sí no menos de siete leguas.No es un caso único en Europa. La república ex yugoslava que menos problemas tuvo para independizarse, en 1990, fue Eslovenia, la región europea que arroja mayor índice de hiperforestación. Visité Eslovenia a menudo, durante los primeros años de la presente década. En una de esas ocasiones, su llorado primer ministro, Janez Drnovsek, con quien hice buenas migas (lo que no quiere decir nada, pues también se llevaba divinamente con Ibarreche), me preguntó si me interesaría adoptar un oso. Aunque Drnovsek hablaba un castellano impoluto, no entendí a la primera el sentido de la oferta. Creí que me proponía apadrinar un plantígrado. Que se trataba de una típica y simpática iniciativa ecológica local, como las de los israelíes, que cada vez que viajas a su país te invitan a plantar un arbolito. Nada de eso. Como aclararía a continuación, estaba proponiendo que me trajera a España un oso vivo, de cualquier edad o sexo, gratis y exento de aranceles. Los osos, explicó, siempre habían proliferado en los bosques eslovenos. La única artesanía nacional digna de mención, la constituyen las tablas de colmena historiadas con el motivo del oso robando miel. Pero, añadió con un deje de fastidio, desde las últimas guerras yugoslavas el problema se había agravado, porque los osos de Bosnia se habían pasado a Eslovenia huyendo de los bombardeos y, cuando agotasen las ya escasas reservas melíferas, era de temer que comenzaran a zamparse niños eslovenos, sanísimos y ricos en proteínas. Para ser un país viable, Eslovenia debía regular su población forestal y contener el desmadre demográfico de sus osos, autóctonos o inmigrados.
En el País Vasco no arrostran riesgos semejantes, gracias a que, bajo el Antiguo Régimen, los lugareños talaron bosques extensos para construir barcos, imágenes de San Ignacio de Loyola, carbón vegetal y mondadientes, comiéndose todo lo que encontraban entre árbol y árbol. El último oso vasco lo mataron los carlistas para hacerle una pelliza a Zumalacárregui. De modo que la única herencia silvestre que conservan los vascos actuales de aquellos felices tiempos de la independencia originaria es el eusquera, que Zapatero ha prometido a Pachi López apoyar con denuedo. Lástima. Si algún encanto tiene el lehendakari socialista, reside precisamente en su bendita ignorancia de la lengua de Aitor, y ahora se va a sentir conminado a aprenderla. ¿No le bastaría con adoptar un oso?
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sábado, julio 04, 2009
jueves, julio 02, 2009
Nada.
•
Muy temprano, apenas ha empezado a amanecer el domingo. El ruido debió haberme puesto sobre aviso. En mi paseo primero con los perritos doblo la esquina y lo descubro al otro lado de la calle, acuclillado, jadeante, de cara a la persiana metálica del comercio de ordenadores que ya ha conseguido casi forzar, desencajada con lo que vislumbro es una barra de hierro o de acero, eso que le dicen pata de cabra. Sin poderlo evitar le lanzo un más sorprendido yo que sorpresivo para él -¡Pero qué haces!- Y se vuelve e incorpora lentamente con su herramienta en las manos y una sonrisa idiota en la cara, una cara que me es conocida, una de tantas caras de chicos malos que veo en mi barrio. Me quedo quieto a la espera de lo que suceda y pensando que tengo que hacer algo y rápido si él alza la barra y se me llega. Mas no sucede nada. Se me va acercando y no dejamos de mirarnos, pasa a solo un par de metros, abre la puerta de un coche allí aparcado, suelta la pata de cabra dentro, se sube y arranca ruidoso calle abajo. Yo sigo calle arriba con mis animalitos y testigo de lo sucedido queda la persiana medio arrancada en su parte baja.
No más tarde del martes siguiente, este martes último, lo he visto de nuevo, al mediodía, sentado al sol en las escaleras que dan a una plazuela nuestra con otros dos ruinas y una muchacha de las de ellos que yo conozco muy bien, fumando de lo suyo, luciendo en sus torsos desnudos y ella en lo mucho que se ve de sus jóvenes pechos un tostado veraniego. -¡Qué pasó!, -me dice otra vez sonriendo pero ahora con astuta y amistosa retranca. -Nada, -le contesto. La chica me guiña un ojo y yo le devuelvo el guiño, los dos sin disimulo. Y sigo mi camino.
No más tarde del martes siguiente, este martes último, lo he visto de nuevo, al mediodía, sentado al sol en las escaleras que dan a una plazuela nuestra con otros dos ruinas y una muchacha de las de ellos que yo conozco muy bien, fumando de lo suyo, luciendo en sus torsos desnudos y ella en lo mucho que se ve de sus jóvenes pechos un tostado veraniego. -¡Qué pasó!, -me dice otra vez sonriendo pero ahora con astuta y amistosa retranca. -Nada, -le contesto. La chica me guiña un ojo y yo le devuelvo el guiño, los dos sin disimulo. Y sigo mi camino.
miércoles, julio 01, 2009
martes, junio 30, 2009
De los buenos [CLXIII].
Contra orgullo, humildad, por Ignacio Ruiz Quintano, en ABC.•
Mucha humildad zapateril («¡A humilde a mí no me gana nadie!», proclamó Zapatero en la tribuna del Congreso), pero, al final, la gente sigue sacando su orgullo. Durante el fin de semana, Madrid ha sido una mezcla de orgullos: orgullo del gay, orgullo de la estación de Sol... ¿Que suena raro? Eso, como decía el Séneca, es porque hemos ido a parar muy lejos de la ley de Dios. Se dice, sin extrañeza, «noble ambición», «sublime venganza», «suicidio heroico», «guerra santa» o «ira gloriosa». Y acabamos acostumbrándonos a esos rebujos y mezcolanzas de palabras.
-Es verdad, Séneca. En todo eso, los sustantivos son los de los pecados capitales, y los adjetivos, los de las virtudes.
-Pero es que estamos acabando por hacer un Evangelio original, en el que lo que estorba ya no son los mandamientos, sino las obras de misericordia. Además de malo, es feo. Los hombres están dispuestos ahora a no desear la mujer de su prójimo, con tal de que los dejen ahorcarle al marido. Siempre lo que había molestado en el Evangelio era que no nos dejaran amar a todas las mujeres. Ahora resulta que lo que más molesta es que nos manden amar a todos los hombres.
¡Pobre Berlusconi, tan lejos de Dios y tan cerca del toro de Osborne! («A este toro me lo están afeminando -dicen que se quejaba Prieto, el del toro de Osborne-. Parece una cabra.») A uno, eso del orgullo gay le suena a lo del orgullo maño o a lo del orgullo payés. Claro, que, si no hubiera orgullo gay, tampoco habría fiesta gay, que se diferencia de las fiestas de Berlusconi en que es una fiesta moralmente correcta: mientras un servicio de orden reclutado con arreglo al canon de Tom de Finlandia se ocupa de que nadie encienda ni siquiera un peta en el recinto, los tíos y las tías -cada mochuelo en su olivo- beben horchata con popote, canjean versos de Gamoneda por versos de García Montero y debaten el derecho de Mahmoud Ahmadinejad a establecer su propia democracia. ¿Así que qué, fiesta gay o estación de Sol?
-Es verdad, Séneca. En todo eso, los sustantivos son los de los pecados capitales, y los adjetivos, los de las virtudes.
-Pero es que estamos acabando por hacer un Evangelio original, en el que lo que estorba ya no son los mandamientos, sino las obras de misericordia. Además de malo, es feo. Los hombres están dispuestos ahora a no desear la mujer de su prójimo, con tal de que los dejen ahorcarle al marido. Siempre lo que había molestado en el Evangelio era que no nos dejaran amar a todas las mujeres. Ahora resulta que lo que más molesta es que nos manden amar a todos los hombres.
¡Pobre Berlusconi, tan lejos de Dios y tan cerca del toro de Osborne! («A este toro me lo están afeminando -dicen que se quejaba Prieto, el del toro de Osborne-. Parece una cabra.») A uno, eso del orgullo gay le suena a lo del orgullo maño o a lo del orgullo payés. Claro, que, si no hubiera orgullo gay, tampoco habría fiesta gay, que se diferencia de las fiestas de Berlusconi en que es una fiesta moralmente correcta: mientras un servicio de orden reclutado con arreglo al canon de Tom de Finlandia se ocupa de que nadie encienda ni siquiera un peta en el recinto, los tíos y las tías -cada mochuelo en su olivo- beben horchata con popote, canjean versos de Gamoneda por versos de García Montero y debaten el derecho de Mahmoud Ahmadinejad a establecer su propia democracia. ¿Así que qué, fiesta gay o estación de Sol?
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lunes, junio 29, 2009
Unanimidades.
•
> 'A propuesta de IU, PP y PSOE acaban de acordar retirar los honores que el dictador Francisco Franco todavía tenía en el Ayuntamiento de Madrid: alcalde honorífico, hijo adotpivo, medalla de oro y medalla de honor. La medida se ha tomado por unanimidad.'
'La medida se ha tomado por unanimidad'.
Por mucha unanimidad que haya habido ahora, mucha más unanimidad hubo cuando se le nombró.
'La medida se ha tomado por unanimidad'.
Por mucha unanimidad que haya habido ahora, mucha más unanimidad hubo cuando se le nombró.
domingo, junio 28, 2009
El mejor [CXLII].

Posnacionalismos, por Jon Juaristi en ABC.
•
EN 1959, cuando se fundó ETA, Iker Gallastegi Miñaur tenía treinta y tres años. No le entusiasmaba demasiado el invento, a decir verdad. Ahora, condenado a quince meses de cárcel por jalear a lo que queda del mismo, cuenta ochenta y tres primaveras. Muy a pesar suyo, supongo, se ha convertido en espejo de la decrepitud del independentismo vasco, que es una idea vieja, acabada y aburridísima, por muchos conceptos. ¿Se mata todavía por la independencia de Euskadi? ¿Ha muerto Eduardo Puelles porque sus asesinos aspiraran a construir una Cuba del Cantábrico, independiente y socialista? Ni ellos mismos sabrían organizar semejante disparate, de proponerse en serio convertir sus paparruchas verbales en realidad. El nacionalismo radical es un basurero de perdedores radicales, necios que culpan al mundo tal cual es de sus fracasos intransferibles, pero que son incapaces de articular un chiringuito alternativo, ETA incluida, que funcione sin colapsarse de continuo. No digo que no puedan imaginarse a ellos mismos en su cuarto de hora warholiano, con las televisiones vomitando su imagen durante los noticiarios de mayor audiencia. Bueno, y luego, ¿qué? Veinte años, como en el tango, pudriéndose de asco en las cárceles, en compañía de otros desechos semejantes, añorando las magnas curdas de la herriko taberna. Quizá un titulillo regalado en filología eusquérica o macramé (más improbable en cuanto el modelo de Bolonia se imponga y les exijan prácticas), y quizá, si sobreviven a la depresión, el regreso al barrio, donde se les recibirá con un piscolabis, un ósculo de la Nekane de turno y un discursito plasta de Iker Gallastegi o de alguien por el estilo. Con un poco de suerte, podrían terminar en Belfast, como De Juana Chaos, mangoneando a la bazofia local, pero incluso los adolescentes exterminadores de las escuelas secundarias americanas suelen tener más arrestos y sentido del futuro. Perpetrada la matanza de colegas y profes, se suicidan, y punto.El terrorismo ha sido vencido, en el País Vasco, por la democracia y por el Estado de Derecho. Coleará todavía, pero, mientras no se caiga en la estupidez de buscar atajos al margen de la legalidad para erradicarlo, no podrá forzar nuevas crisis políticas. Es evidente que, desde ETA, intentarán llevarse de nuevo al nacionalismo vasco, en su conjunto, hacia los huertos supuestamente floridos del frentismo. Esperemos que a Urkullu no se le ocurra deslizarse por ese derrumbadero. Tiene algo de razón el presidente del PNV cuando se queja de que satanicen a su partido con el pretexto del retorno de ETA tras las elecciones. Sin embargo, no la tiene toda. El PNV no es ETA, pero se había acostumbrado a vivir en una cómoda simbiosis con un terrorismo que no le creaba problemas de seguridad y que le garantizaba una sobrerrepresentación. Si algo está claro en el nuevo panorama electoral vasco, es que ese chollo se ha terminado. No sólo porque la mayoría de los vascos no sea ya nacionalista -nunca lo fue-; es que ahora, además, está harta de consentir insultos racistas de la tribu. El que supone presentar a Pachi López como presidente de un gobierno de ocupación, por ejemplo. Que las payasadas rencorosas de ese tipo dan alas a los asesinos de ETA, es indudable, o sea que, si el PNV no quiere que le cuelguen la responsabilidad última de los crímenes terroristas, deberá enfriar su retórica. Y, dicho esto, conste que creo que Urkullu no es Iker Gallastegi ni Alfonso Sastre, pero lo importante es que lo crea él mismo, que ponga orden en el batzoki y que se deje de bromas y de pucheritos.
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viernes, junio 26, 2009
jueves, junio 25, 2009
O lo uno o lo otro.
•
'J. C., director del colegio hasta hace un año (cuando empezaron a extenderse las sospechas por el comportamiento del maestro) afirmó a este diario que el imputado es un "buen profesional" y asegura que la denuncia responde a una "voluntad de hacerle daño porque los maestros van a por él". Añade que éste "es una persona que se relaciona mucho con sus alumnos, poniéndose a veces a su nivel" y que, precisamente esta actitud es la que "se ha malinterpretado".'
- Añade que éste "es una persona que se relaciona mucho con sus alumnos, poniéndose a veces a su nivel" y que, precisamente esta actitud es la que "se ha malinterpretado"-
O es un pervertido, como parece deducirse de lo enjuiciado, o es un idiota, tal como aparece en este último párrafo; y para la eficacia de su función docente es difícil decidir qué pueda ser peor.
- Añade que éste "es una persona que se relaciona mucho con sus alumnos, poniéndose a veces a su nivel" y que, precisamente esta actitud es la que "se ha malinterpretado"-
O es un pervertido, como parece deducirse de lo enjuiciado, o es un idiota, tal como aparece en este último párrafo; y para la eficacia de su función docente es difícil decidir qué pueda ser peor.
miércoles, junio 24, 2009
Cólera y soberbia.
•
.../... Si eres Dios, yo soy tan mío
como tú. Y a soberbio, yo te gano..
.../... Si eres Dios, yo soy tan mío
como tú. Y a soberbio, yo te gano..
•
¡Un día, una hora o un instante
quisiera ser Dios para deshacer el Universo!
¡Un día, una hora o un instante
quisiera ser Dios para deshacer el Universo!
martes, junio 23, 2009
domingo, junio 21, 2009
El mejor [CXLI].

Arrigorriaga, por Jon Juaristi en ABC.
•
ARRIGORRIAGA: el pedregal rojo. Por «peña viciada de sangre» lo traducía el cronista vizcaíno Lope García de Salazar, a finales del siglo XV. Una estupenda metonimia para eso que Sabino Arana Goiri bautizó como Euskadi. Es más, no sé cómo no se le ocurrió poner directamente a su proyecto político aquel nombrecito, Arrigorriaga, que le cuadra como ninguno. En Arrigorriaga, según una tradición medieval apócrifa, se dio una batalla entre los vizcaínos y unos invasores leoneses, que terminó con la victoria de los primeros. La sangre derramada en la gesta fue tanta, que tiñó de rojo las piedras, y el lugar, que antes se conocía como Padura («marisma»), vino a llamarse desde entonces Arrigorriaga. Cualquier alumno de ikastola se sabe de corrido esta patraña, casi siempre en la versión de Sabino Arana, que la convirtió en el arquetipo de todas las guerras o de la guerra única e infinita entre vascos y españoles. Arrigorriaga, en efecto, es el título del texto fundacional del nacionalismo vasco: un relato literario bastante cutre, con pretensiones insensatas de rigor histórico, publicado por Arana en 1892, tres años antes de la creación del PNV.La leyenda medieval de Arrigorriaga surgió en el siglo XIV, sobre el modelo de la batalla de Saxa Rubra (año 312), junto a Roma, en la que Constantino derrotó a su rival Magencio. La batalla en cuestión es más conocida en la Historia por Puente Milvio, y está vinculada a dos episodios igualmente improbables: la visión que dijo haber tenido Constantino, la víspera del combate, de una cruz perfilándose en el cielo de la tarde, mientras oía (o leía) las palabras in hoc signo vinces («con este signo vencerás»), y el cambio del color del paisaje al rojo intenso, como consecuencia de la cantidad de sangre vertida en la lucha. Saxa Rubra significa lo mismo que Arrigorriaga. O al revés. Como sabíamos los escolares de hace medio siglo, Constantino mandó poner la cruz en sus banderas o lábaros. Agradecido por la victoria, hizo del cristianismo la religión oficial del Imperio, en virtud del famoso edicto de Milán, y regaló al Papa una extensión de la Italia central que tenía el tamaño aproximado de Euskadi. Cuando la revolución liberal arrebató al papado los Estados Pontificios, el padre de Sabino Arana y otros próceres carlistas se apresuraron a ofrecer a Pío IX las provincias vascas, como compensación.
En la Arrigorriaga histórica sólo hubo, que sepamos, una batalla. En mayo de 1872, algunas partidas carlistas pusieron en fuga a los carabineros y miqueletes que habían salido de Bilbao para dispersarlas. Fue una simple escaramuza, pero dio comienzo a la última guerra civil del XIX, y su recuerdo contribuye a que Arrigorriaga permanezca en el imaginario nacionalista estrechamente unida a la humillación del Estado. Los etarras ya han planteado con anterioridad otros desafíos a la democracia española desde esa población vizcaína. En 1997, pocos días después del asesinato de Miguel Ángel Blanco, consiguieron invalidar en su ayuntamiento el pacto para el aislamiento político de Herri Batasuna, poniendo los cimientos del acuerdo frentista de Estella. El asesinato de Eduardo Puelles, el viernes pasado, tiene una dimensión simbólica del mismo tipo y trata de sacar partido de la caracterización unánime que los nacionalistas vascos de toda laya han hecho de la presidencia de Pachi López como usurpación. Estamos, en fin, ante la enésima tentativa de relanzar un frente nacionalista por parte de ETA, y la coyuntura le será propicia mientras el PNV se empeñe en deslegitimar el gobierno de los socialistas vascos.
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sábado, junio 20, 2009
Ayer fue asesinado un hombre.
•
Un policía. Fue asesinado como tantos otros antes. Otros policías y guardias civiles y militares y paisanos. Muchos centenares. Y aunque para los suyos, sus deudos, nada de esto significa cosa importante en momentos de tanta aflicción, para los demás sí que lo es. Uno más en la lista de los muertos por ETA. Y se habla de él solo porque ocupa el último lugar en ella. Es así y así debe ser. No se podría vivir si así no fuera.Pero hay para nosotros, que podemos ver lo sucedido con pena pero con la frialdad que da la distancia en lo físico y en lo emotivo, algo en ese asesinato, mejor dicho, en todo lo que tras el asesinato está ocurriendo, que marca una gran diferencia con los otros -incluso con los últimos y no digamos con los más antiguos- y que permite esperar, ahora de veras, el fin de ese terrorismo. A decir verdad ya no es, ni de lejos, lo que era. Con un lehendakari socialista, con los populares sosteniéndolo, con la Ertzaintza empujando al lado de la Guardia civil y Policía, con el Gobierno y la oposición de acuerdo, Francia ayudando... ETA como organización terrorista determinante en mayor o menor grado de la situación política en el País Vasco tiene los días contados.
Y quienes la sostienen y quienes la alientan y quienes la justifican y quienes de su existencia se aprovechan verán, ahora mismo tienen que estar viéndolo, que son muy pocas las nueces que caen del árbol sacudido y que, en todo caso, ya no las recogen ellos.
viernes, junio 19, 2009
jueves, junio 18, 2009
De los buenos [CLXIII].
Los peces gordos, por Ignacio Ruiz Quintano, en ABC.•
Los progres son ictiófagos, mientras que en la derecha sólo Senillosa confesó que él se alimentaba de peces. Al precio que está el pescado, la ictiofagia es un lujo que en Madrid sólo se pueden permitir hoy los progres, como el jefe del Nuevo Socialismo, Gómez, que tiene el vicio del atún, y el jefe de los espías, Saiz, que tiene el vicio del pez espada, para que luego digan que en Madrid el mar no se puede concebir. ¿Ha probado Sabina a darse un rulo por el estanque del Retiro con un percebe en la nariz? Pues eso es el mar. No se trata del mar de Bering, donde pescan el cangrejo real esos tiorros de «Pesca radical» para el Discovery, pero es un mar. «Aprenen a parlar del poble... -dice Maragall-. Aprenen dels pastors i dels mariners». Gómez parecía pastor, pero nos ha salido marinero. Saiz parecía marinero, pero nos ha salido pastor. Pastor del ser, que es una cosa la mar de heideggeresca. Las peripecias que se atribuyen a este personaje parecen un homenaje a Berlanga. ¿De dónde saca un señor de Cuenca esa pasión por el pez espada? No estamos hablando de truchas del Júcar, sino de «Xiphias gladius», o sea, el maestro Afrodisio del mar. ¡En guardia! ¡Cinta de estocada marchando! ¡A fondo! ¡Parada en cuarta rompiendo! ¡Cinta de estocada marchando! ¡Corte a la cabeza! ¡Parar primera y segunda! ¡Rompiendo! ¡Revés a la cara! El maestro Afrodisio tenía su sala de armas en la calle de Echegaray, mientras que estos «Xiphias glaudius» prefieren batirse en las cálidas aguas de Hawai por donde curricanea Saiz disfrazado -a lo Clouseau- de Hemingway. «¡Un toro azul por el agua! / ¡Ya apenas si se le ve! / -¿Quééé? / -¡Un toro por el mar, jee!» Aquí el que no torea es porque no quiere.
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Ignacio Ruiz Quintano
De los buenos [CLXII].



Barac, el matamoscas, por Alfonso Rojo, en ABC.
Si lo que pretendía era enviar un mensaje a Ahmadineyad, pocos gestos hubieran sido más efectivos, pero las cosas no van por ahí. En su afán por atribuirle todo lo esperanzador que sucede en el planeta, los admiradores de Obama afirman por las tertulias de radio españolas que el fervor juvenil y las protestas ciudadanas que estremecen estos días las calles de Teherán son consecuencia directa del discurso de El Cairo y de las ideas que ha lanzado al mundo musulmán. Si fuera verdad, resultaría irónico, porque Obama nunca ha pretendido agitar a la antigua Persia y mucho menos empujar a los estudiantes iraníes a salir en manifestación.
La principal innovación de Obama en la política iraní frente a la de Bush ha sido, desde su llegada a la Casa Blanca, considerar «legítimo» el régimen de los ayatolás y tratar de solucionar con ellos, hablando frente a frente, los problemas pendientes, incluido el de su vocación nuclear.
Obama hubiera preferido el triunfo de Musavi, pero los que mandan en Irán han hecho que gane Ahmadineyad. Un pronunciamiento suyo daría a los mulás el «enemigo exterior» que precisan para desacreditar a los reformistas. Para seguir con sus planes, Obama necesita que se calme todo. No puede ni matar una mosca. Igual que los de la Alianza de las Civilizaciones
•
Fue impresionante. Y el adjetivo no es mío, sino del propio Obama. Primero, ordenó a la mosca que se esfumara. Al ver que no obedecía, esperó a que se posara, levantó la mano y la despachó de un palmetazo. Sin pestañear, mientras empujaba el «cadáver» con el zapato para alejarlo de la escena de la entrevista, preguntó a John Harwood: «¿Dónde estábamos?». El periodista de la CNBC solo acertó a musitar un tímido «buen trabajo», a lo que Obama, a quien le gusta más un aplauso que a un chivo la leche, apostilló: «Ha sido impresionante. Pillé a la mamona».Si lo que pretendía era enviar un mensaje a Ahmadineyad, pocos gestos hubieran sido más efectivos, pero las cosas no van por ahí. En su afán por atribuirle todo lo esperanzador que sucede en el planeta, los admiradores de Obama afirman por las tertulias de radio españolas que el fervor juvenil y las protestas ciudadanas que estremecen estos días las calles de Teherán son consecuencia directa del discurso de El Cairo y de las ideas que ha lanzado al mundo musulmán. Si fuera verdad, resultaría irónico, porque Obama nunca ha pretendido agitar a la antigua Persia y mucho menos empujar a los estudiantes iraníes a salir en manifestación.
La principal innovación de Obama en la política iraní frente a la de Bush ha sido, desde su llegada a la Casa Blanca, considerar «legítimo» el régimen de los ayatolás y tratar de solucionar con ellos, hablando frente a frente, los problemas pendientes, incluido el de su vocación nuclear.
Obama hubiera preferido el triunfo de Musavi, pero los que mandan en Irán han hecho que gane Ahmadineyad. Un pronunciamiento suyo daría a los mulás el «enemigo exterior» que precisan para desacreditar a los reformistas. Para seguir con sus planes, Obama necesita que se calme todo. No puede ni matar una mosca. Igual que los de la Alianza de las Civilizaciones
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miércoles, junio 17, 2009
martes, junio 16, 2009
España y su pasado... y un diccionario y una mierda pinchada en un palo.
•
Y sí, a ese instrumento me refiero.
Pues ocurre que entre las más de 40.000 biografías que ocuparán los 50 tomos del 'Diccionario Biográfico Español' considerada la obra "más importante" publicada en nuestro país en el siglo XX y en lo que va del XXI, y un instrumento con el que "España honra su pasado" figura ya nada más y nada menos que la de Bibiana Aído.
¡Por los clavos de Cristo! ¿En el trancurso de tantos y tantos siglos como tiene esto que llamamos España y como quiera que se llamara antes no ha habido en su Historia -con mayúscula- dónde encontrar no ya más de 40.000, sino de 400.000 y aun de 4.000.000 de personajes más relevantes que esa politiquilla ignorante?
Tan solo como un episodio de indecente peloteo al poder actual se puede entender eso; y por lo mismo barrunto que a no tardar mucho esa biografía -como seguramente algunas otras de igual tenor del instrumento- cuando se pase en tales instancias del 'progresismo' estúpido a la sensatez de andar por esa su Casa, la de la Real Academia de la Historia, se la llevará el viento.
Pues ocurre que entre las más de 40.000 biografías que ocuparán los 50 tomos del 'Diccionario Biográfico Español' considerada la obra "más importante" publicada en nuestro país en el siglo XX y en lo que va del XXI, y un instrumento con el que "España honra su pasado" figura ya nada más y nada menos que la de Bibiana Aído.
¡Por los clavos de Cristo! ¿En el trancurso de tantos y tantos siglos como tiene esto que llamamos España y como quiera que se llamara antes no ha habido en su Historia -con mayúscula- dónde encontrar no ya más de 40.000, sino de 400.000 y aun de 4.000.000 de personajes más relevantes que esa politiquilla ignorante?
Tan solo como un episodio de indecente peloteo al poder actual se puede entender eso; y por lo mismo barrunto que a no tardar mucho esa biografía -como seguramente algunas otras de igual tenor del instrumento- cuando se pase en tales instancias del 'progresismo' estúpido a la sensatez de andar por esa su Casa, la de la Real Academia de la Historia, se la llevará el viento.
lunes, junio 15, 2009
domingo, junio 14, 2009
El mejor [CXL].

Fanatismo, por Jon Juaristi en ABC.
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EN la España de antes de 1959 -escribió una vez Andrés Trapiello-, todo el mundo, tanto en la ciudad como en el campo, se despertaba con el canto del gallo. No lo recuerdo, pero es posible que así fuera, incluso en Bilbao, o, sobre todo, en Bilbao, donde la estrechez de espacio imponía la contigüidad del caserío y la fábrica. En 1959, según Trapiello, nos volvimos, los españoles, irremediablemente modernos. Pero no nos levantamos convertidos en demócratas con despertador digital.En 1959, hace cincuenta años, en Bilbao, se fundó ETA, y, en ese mismo año de 1959, también en Bilbao, la policía franquista detuvo a un buen número de militantes de Euzko Gaztedi, la organización juvenil del PNV. Entre los jóvenes nacionalistas que se libraron de la redada y consiguieron escapar a Francia, se hallaba Iker Gallastegi, hijo del que fuera fundador de Euzko Gaztedi en 1904, Elías Gallastegui o Eli Gallastegi, Gudari, que lideró el sector independentista más radical del partido hasta la guerra civil, cuando su actitud contraria a tomar parte en una bronca ajena (entre españoles, o sea, maketos) le enajenó las simpatías de sus propios seguidores.
En 1959, Iker Gallastegi, influido por los planteamientos de los republicanos irlandeses, era partidario de iniciar la «lucha armada» contra el franquismo, concebido como un avatar histórico de la eterna España que había intentado avasallar a los vascos desde el Neolítico superior, poco más o menos. Pero la historia fue por otro camino, y los que iniciaron la escalada violenta fueron sus rivales de ETA, gentes que, en buena parte, venían de familias franquistas, como José Luis Álvarez Emparanza, Txillardegi, o Javier Echevarrieta Ortiz. Los únicos militantes de las juventudes del PNV que se pasaron a ETA fueron los que, entre 1969 y 1972, escaparon del control de un joven e inexperto dirigente que pretendía pastorear la rama juvenil del partido desde Caracas, donde estudiaba Sociología con los jesuitas. Iñaki Anasagasti nunca ha superado el trauma. Esa ETA reconstruida por los alevines díscolos del PNV fue la que engrosarían, ya en los años de la Transición, unos cuantos descendientes directos de Elías Gallastegui, hijos y sobrinos de Iker Gallastegi, como la tristemente célebre Irantzu, señora de Txapote, que tomó parte en el asesinato del concejal de Ermua, Miguel Ángel Blanco.
La Audiencia Nacional acaba de juzgar, esta semana, a Iker Gallastegi (o Manuel Gallastegui), de ochenta y tres años de edad, acusado de un delito de apología del terrorismo por unas declaraciones verdaderamente estúpidas y repugnantes conseguidas por algún audaz reportero de una cadena de televisión y denunciadas al momento por una patriótica plataforma. Tales declaraciones son obviamente punibles, pero los hijos de Eli Gallastegi ya han hecho méritos suficientes para arruinar las vidas de los suyos y, de paso, las propias. Es cierto que su pedagogía familiar del odio ha destruido otras vidas ajenas a su clan, y uso la palabra clan a conciencia, porque Iker Gallastegi no es un líder fascista, sino el patriarca de uno de los últimos clanes montaraces de fanáticos que quedan en Europa, pero me provoca un hondo desprecio la caza del fanático cuando es guiada por la venganza combinada con otro fanatismo, aunque sea el de la ley. Y cuando, además, es tan fácil y barato, porque bastaría con prodigar entrevistas televisivas a padres y abuelas de etarras para llenar las cárceles, si eso es lo que se pretende. En fin, unos cuantos demócratas demasiado nuevos deberían aprender que la libertad no se defiende fusilando a la madre de Cabrera.
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sábado, junio 13, 2009
viernes, junio 12, 2009
A lo Swift: frase hecha.
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No hay frase hecha que no tenga o haya tenido su fundamento y ahora, en lo posible, se ha hecho: Daría un brazo por...
Claridad.
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> 'Lo que no tenemos del todo claro es cómo sucederá todo esto', concluyó uno de los investigadores.
Tampoco yo veo nada claro el titular de la noticia con ese párrafo en ella.
Tampoco yo veo nada claro el titular de la noticia con ese párrafo en ella.
jueves, junio 11, 2009
De los buenos [CLXI].



Las etiquetas de la prensa, por Alfonso Rojo, en ABC.
Si el pedestre hábito de descalificar al prójimo por la vía del precintado fuera una costumbre de bar, el asunto sería pasadero, pero el drama es que hace furor entre políticos, intelectuales y periodistas. Basta echar un vistazo a la forma en que muchos medios de comunicación titularon las noticias de los resultados de las elecciones europeas, para comprobar que prima la grosera simplificación.
Raro ha sido quien no ha recurrido a la fórmula de «la ultraderecha, gran vencedora». Y en el saco «ultra» meten a xenófobos, eurófobos, euroescépticos y populistas y de toda laya. Sin matices, poniendo igual marchamo a más de 120 de los 736 eurodiputados de la nueva Cámara.
Los del Partido Nacional Británico son para echarse a temblar y tampoco tienen un pase la húngara Kristina Morvai y sus dos colegas de Jobbik, pero no se puede decir lo mismo del Geert Wilders, que ha sacado cuatro diputados y un 17% de los votos, con un discurso contrario a la adhesión de Turquía y clamando contra la «islamización» de Holanda.
Aunque Álvaro, el mayor de mis hijos, me miraba como si tuviera enfrente a Gengis Khan cuando se lo dije el otro día, les juro que no me parecen tesis descabelladas las del holandés, sobre todo en un país donde en 2002 apiolaron a Pim Fortuyn, por propugnar la intolerancia con los intolerantes y en 2004, degollaron a Theo van Gogh, por hacer una película denunciando el sometimiento de la mujer musulmana.
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Me tienen frito las etiquetas. Si se te ocurre confesar que te desazona la alegría con la que parecen promocionar el aborto, te tildan de «carca». Basta que abras la boca justificando que Israel levante un muro, para que te endosen el rótulo de «derechista». Y te plantan la vitola de «facha» si manifiestas la mínima admiración por la gesta de Pizarro o rompes una lanza en defensa del español.Si el pedestre hábito de descalificar al prójimo por la vía del precintado fuera una costumbre de bar, el asunto sería pasadero, pero el drama es que hace furor entre políticos, intelectuales y periodistas. Basta echar un vistazo a la forma en que muchos medios de comunicación titularon las noticias de los resultados de las elecciones europeas, para comprobar que prima la grosera simplificación.
Raro ha sido quien no ha recurrido a la fórmula de «la ultraderecha, gran vencedora». Y en el saco «ultra» meten a xenófobos, eurófobos, euroescépticos y populistas y de toda laya. Sin matices, poniendo igual marchamo a más de 120 de los 736 eurodiputados de la nueva Cámara.
Los del Partido Nacional Británico son para echarse a temblar y tampoco tienen un pase la húngara Kristina Morvai y sus dos colegas de Jobbik, pero no se puede decir lo mismo del Geert Wilders, que ha sacado cuatro diputados y un 17% de los votos, con un discurso contrario a la adhesión de Turquía y clamando contra la «islamización» de Holanda.
Aunque Álvaro, el mayor de mis hijos, me miraba como si tuviera enfrente a Gengis Khan cuando se lo dije el otro día, les juro que no me parecen tesis descabelladas las del holandés, sobre todo en un país donde en 2002 apiolaron a Pim Fortuyn, por propugnar la intolerancia con los intolerantes y en 2004, degollaron a Theo van Gogh, por hacer una película denunciando el sometimiento de la mujer musulmana.
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miércoles, junio 10, 2009
martes, junio 09, 2009
Soldados.
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¡Ah, qué bonito! Y en el título. Y aunque en el texto aparece un 'efectivos' ahí parece bien aplicado.
domingo, junio 07, 2009
El mejor [CXXXIX].

Religiones, por Jon Juaristi en ABC.
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VATICINIOS planetarios al margen, lo que de verdad me preocupa en la visión de futuro de las Pajín, Aído y compañía es su convicción de representar la esperanza de los seres humanos (una vez definidos éstos según criterios científicos). No se trata exclusivamente de necedad, y creo que se equivocan quienes lo reducen todo a un innegable déficit de escolarización en las mentadas, que, sin duda, progresaron adecuadamente bajo la guía de profesores/profesoras incapaces de enseñarles a pronunciar la palabra «atlántico». Estas precarias criaturas, cultivadas en los viveros de la LOGSE, son el resultado de sustituir la instrucción -o sea, la enseñanza- por la educación, encomendada ésta a un cuerpo de funcionarios en el que abundaban caballeros resentidos con el mundo en general y damas dispuestas a enderezar una sociedad torcida desde sus cimientos. Así que salieron a la vida, tras su preceptiva estabulación en colegios, institutos y universidades, hablando una lengua depauperada (tan dialectal como la de sus abuelos, aunque ni la mitad de abundante y precisa) y con un odio sarraceno a la cultura de base impresa y forma de adquisición repetitiva y rutinaria. Pero, y esto es lo importante, con la seguridad de haber dado con la clave de la armonía cósmica, que consiste, según lo que se les transmitió en las aulas, en la ausencia de motivos de resentimiento hacia el entorno social y natural.Como tales motivos sobran, la solución de los males del mundo pasa necesariamente por la destrucción de las desigualdades, de manera que la nivelación nos deje a todos en una situación catatónica de felicidad universal. Si la cosa se hubiera parado ahí, sus consecuencias no habrían sido excesivamente graves. La adolescencia se habría prolongado hasta los treinta y pico, y durante ese suplemento de caos y desorden existencial habrían podido ir reconciliándose con la realidad, como hicieron, con mayor o menor fortuna, las generaciones anteriores. Pero, a lo largo del pasado fin de siglo, sobrevino una concatenación de cambios radicales en el ámbito de las creencias que han hecho prácticamente imposible una adaptación pragmática de conductas y mentalidades. En primer lugar, hay que referirse de nuevo a la sustitución de la enseñanza por la educación, entendida como inculcación de una determinada doctrina. Antes, educación y enseñanza aparecían nítidamente separadas. La primera correspondía a los curas y la segunda a los profesores de química, latín o álgebra, aunque las distintas funciones concurrieran a menudo en los mismos individuos. Por otra parte, la secularización acelerada vació los seminarios y hubo que recurrir a contratar, como profesores de religión, a un variado plantel de militantes cristianos de Izquierda Unida o de sindicalistas de choque que, fatalmente, terminaron viéndose las caras con los obispos ante las magistraturas de trabajo.
A todo ello se añadió el derrumbe del socialismo y su secuela de guerras en el este y cleptocracia en el oeste. La renovación de los muy tocados partidos de izquierda se produjo mediante la cooptación prematura de la quinta del biberón por unas direcciones seniles caídas en el descrédito. Es lógico, por tanto, que la organización del PSOE esté hoy en manos de megalómanas que dicen «alántico» y no saben quién fue Rodolfo Llopis, pero que se creen en posesión de recetas infalibles para el bienestar de la humanidad doliente. Es decir, de una nueva modalidad de religión que cifra la salvación en el arreglo de tetas, porque ahí es donde la desigualdad natural produce más resentimiento.
sábado, junio 06, 2009
viernes, junio 05, 2009
Zapateradas.
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¡Siente que se juega algo! En las elecciones próximas. Sensibilidad política, se llama a eso [y tiene mucho mérito si se considera que hasta yo, ciudadano del común, siento que me juego algo. Que lo sienta él, que únicamente es Presidente del gobierno del Reino de España, uno de los países incluidos en la UE, resulta en verdad digno de encomio por extraño].
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jueves, junio 04, 2009
De los buenos [CLX].
Brotes de marihuana, por Ignacio Ruiz Quintano, en ABC.•
Que dice el consejero Güemes que los brotes verdes entrevistos por la ministra-carpa eran de marihuana y se los ha fumado el gobierno del Plan «E» que ha hecho de Madrid una escombrera. Pero ese Plan «E» contra el paro es un invento del primer gobierno de la segunda República, que consistía en prolongar el Paseo de la Castellana. «La Castellana -avisó Fernández Flórez- se irá alargando, alargando, como un brazo que salga de Madrid. Llegará a Burgos, llegará a Santander, se prolongará en un malecón, encintará al mundo para volver a entrar por Cartagena y cerrarse en un broche magnífico en la plaza de Colón, extraordinaria serpiente de asfalto que se muerde la cola. ¡Oh, si no hubiese Castellana!... Y ¿qué harán esas naciones que no la tienen? Podemos decir de ella, y con más razón, lo que Italia decía del fascismo: «La Castellana aplicada al paro es un recurso nacional; no puede exportarse´. Y eso ¿no es un orgullo? Esto tan sencillo, tan claro, tan «huevo de Colón», ¿no debe envanecernos por la capacidad que supone en nuestros gobernantes?» Pues sí. Y Zapatero es el epígono de aquella astuta República. Por eso Pajín, gobernanta del partido que sustenta al gobierno de los brotes, puede decir que el próximo «acontecimiento histórico en el planeta» (!) es el encuentro de Zapatero con Obama, que nos quiere copiar el plan de la Castellana contra el paro como ya nos ha copiado el Ave, y con el Ave, la estación de Matallana del ex pobre Gamoneda, ese Walt Whitman de la parte León. ¿Oyen a Rubén? ¡Hay mil cachorros sueltos del León Español! Se necesitaría, Obama, ser Dios mismo, el Riflero terrible y el fuerte Cazador, para poder tenernos en vuestras férreas garras. Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!
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miércoles, junio 03, 2009
¡Pero qué estúpidos son!
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Ésta, por ejemplo. [Si se hubiese conformado con el 'histórico...' en indeterminado ámbito, pues vale: una tontuna más; pero, estúpida como es, ha tenido que meter en danza al planeta].
Amor hasta la muerte.
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Éste. [En casos semejantes sufro por no creer que haya cielo ni siquiera para estos padres y su hijito y sus ositos de peluche y su tractor de juguete].
martes, junio 02, 2009
Indecentes.
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Pero ¡qué indecentes son! Porque es de suponer que Aznar tiene ese montón de agentes de seguridad no por ser no sé qué del Partido Popular sino por ser expresidente del Gobierno de España; como en unos días o meses o años puede pasar, pasará a serlo el actual Jefe del ejecutivo, Rodríguez Zapatero, a quien habrá de proporcionársele ese mismo número de agentes y de sueldos -sueldo o agente más o menos(1)- [al ciudadano medio le parecerá, a mí mismo me lo parece, demasiada seguridad. Pero alguna razón habrá para ello y estará reglada].
(1) - Es curioso que en esa noticia de la indecencia se pone que el indecente habla de cincuenta y un agentes y cincuenta sueldos. Se ve que uno va gratis, por la cara. O que el indecente no sabe lo que es concordancia.
(1) - Es curioso que en esa noticia de la indecencia se pone que el indecente habla de cincuenta y un agentes y cincuenta sueldos. Se ve que uno va gratis, por la cara. O que el indecente no sabe lo que es concordancia.
lunes, junio 01, 2009
domingo, mayo 31, 2009
El mejor [CXXXVIII].

Ratoneras, por Jon Juaristi en ABC.
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DESCONCERTANTE artilugio que ya es arqueología (el ferretero de mi barrio dice que dejó de fabricarse hace veinte o veinticinco años), la ratonera apenas llegó al siglo de existencia. La primera patente data de 1894, y siempre fue un producto industrial en toda regla, seriado y taylorizado, que no conoció -pese a su apariencia- una previa fase artesanal. La identificación como ratonera de un extraño objeto representado en una escena del taller de San José, que forma parte del retablo cuatrocentista de M_rode, atribuido al Maestro de Fl_malle, se ha probado errónea.A mí, la ratonera me intrigó desde muy niño. Había algunas en la casa donde nací, un arcaico inmueble del Casco Viejo de Bilbao, donde convivíamos tres generaciones de mi familia y un gato irritable, el Cuqui, que una vez me puso como un ecce homo. También teníamos realquilada una ratona madura y madre soltera, cuya progenie daba sobrado encanto a la vida cotidiana. En Bilbao llamábamos a los ratones por su denominación eusquérica, saguchus, en forma diminutiva y cariñosa. Pero, a lo que vamos: lo que me intrigaba de las ratoneras era su ineficacia. Permanecían montadas y vacías durante semanas o meses enteros, mientras Cuqui, aunque castrón y torpísimo, se zampaba todos los días un pincho de ratoncillo (a propósito de esto, me han contado uno muy malo de guipuzcoanos: entra un donostiarra en un bar de pinchos y ¡ay, ay, ay, ay!).
Pero había algo más admirable aún que la inutilidad misma de la ratonera (cuando, por un extraño azar, algún ratón aparecía atrapado en la misma, podía jurarse que se trataba del desecho de tienta, del perdedor vocacional en el proceso evolutivo, o de un depresivo crónico que había decidido suicidarse), y ese algo era el barroquismo mecánico del aparato: todo un despliegue de medios -resortes, muelles, cepos, guillotinas, túneles- puesto al servicio de un objetivo material deleznable, si bien de relevancia simbólica. El valor fundamental de la ratonera era de orden estético o quizá social, un índice de modernidad e ilustración.
En el último número de New Yorker, Adam Gopnik trae a colación la paradoja de la ratonera para ilustrar un principio general aplicable a la crisis económica. No se inventó el chisme cuando los ratones eran un verdadero problema, allá en la Edad Media o bajo el Antiguo Régimen, épocas en que ejércitos de diminutos roedores arrasaban despensas y bibliotecas. Qué va. Las sociedades afligidas por la plaga la combatían entonces mediante los escasos recursos pretecnológicos disponibles. Sólo después de que la acción combinada de gatos y flautistas llevara la especie del ratón doméstico al borde de la extinción, el ingenio humano, liberado de la urgencia y de la necesidad en dicho ámbito, pudo proceder a la creación de la ratonera, al tiempo que la figura idealizada de la víctima ingresaba en la mitología de masas a la manera de gran tótem de la nueva religión secular del cine, ya fuera como el Mickey de Walt Disney o como los Pixit y Dixit de Carmen Calvo Poyatos.
Gopnik observa que, bajo la presión de la escasez o de las catástrofes, ni la cultura ni la naturaleza son capaces de desarrollar nuevas habilidades u órganos. La amenaza del desastre irreversible obliga a concentrar todas las energías individuales en esfuerzos gregarios de resistencia según pautas tradicionales: «Lo que estimula la innovación es la confianza en que las cosas nuevas -como el inventario de una tienda de novedades- no son realmente necesarias». La frivolidad, concluye, es la madre de la invención. Pero no sirve para salir de la crisis.
sábado, mayo 30, 2009
Apropiado uso del lenguaje.
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Para lo suyo, estos mamones de CC.OO. [quién las ha visto y quién las ve] -cuando menos sus dirigentes-, no sirven. Pero para acertar de lleno en el empleo del más expresivo expañol son inigualables.Ultiman un manifiesto ¡a favor del modelo productivo de Zapatero! Ni más ni menos: ya en abril 17,36% de paro, bastante más de cuatro millones de parados. Eso es producir y lo demás es un cuento.
viernes, mayo 29, 2009
A cara descubierta.
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En la tradición gansteril el cubrirse la cara, bien con un pañuelo o bien con una media de mujer los más sofisticados, en el momento de atracar era condición sine quo nom para tener credibilidad ante el o los atracados. Sin embargo nunca ha faltado el desinhibido que lo hacía sin tanto adorno, no tapándosela sino por la jeta.
Como estos forzadores de la Justicia que no se cortan un pelo a la hora de intentar colocarla en posición -en el suelo y boca arriba- para mejor violarla. ¡Temeraria, dicen! Temeraria una querella contra el juez más temerario e irresponsable que haya en este país vestido toga y al que defienden, ofendiendo a otros de más rango y mejores, en la forma dicha: a cara descubierta.
Como estos forzadores de la Justicia que no se cortan un pelo a la hora de intentar colocarla en posición -en el suelo y boca arriba- para mejor violarla. ¡Temeraria, dicen! Temeraria una querella contra el juez más temerario e irresponsable que haya en este país vestido toga y al que defienden, ofendiendo a otros de más rango y mejores, en la forma dicha: a cara descubierta.
jueves, mayo 28, 2009
De los buenos [CLIX].



Hasta los calzoncillos, por Alfonso Rojo, en ABC.
Aunque ahora la crisis nos tiene a todos obsesionados y con razón, porque está cayendo la mundial, soy de los convencidos de que los dos grandes asuntos que centrarán la atención de los medios de comunicación durante la próxima década son la consolidación de China y la India como grandes jugadores en el ajedrez económico internacional y el terrorismo islámico.
Lo de Corea del Norte, a pesar de la desazón que producen en Japón y alrededores sus explosiones nucleares y sus misiles, es un asunto menor comparado con el peligro que siguen representando los miles de alucinados dispuestos a inmolarse por Alá, y los millones de seguidores del profeta Mahoma proclives a aplaudir o comprender que lo hagan llevándose por delante a ciudadanos occidentales.
No se engañen ni dejen que les emborrone el cerebro la poesía tramposa de la Alianza de Civilizaciones. La amenaza sigue ahí y si ocurre otro 11-S, un nuevo 7-J o se repite un horror como el 11-M, no van a ser sólo los zapatos, el reloj y el cinturón lo que tendremos que quitarnos en los aeropuertos.
Nos harán despojarnos hasta de los calzoncillos y la gente, como hicieron la mayoría de los norteamericanos al ver desplomarse las Torres Gemelas, se limitará a cerrar los ojos y a dejar que nuestros gobernantes hagan lo que quieran.
Nos podemos permitir el grandioso lujo democrático de debatir sobre Guantánamo y la tortura, porque ha desaparecido el miedo. Si vuelve, las cosas serán muy diferentes. La obsesión de Obama por mantener incólume la capacidad operativa de la CIA, sus incomprendidos compromisos en esta turbia materia, demuestran que lo tiene muy presente.
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No es sencillo meterse en los zapatos del presidente de EE.UU. y sonará pretencioso lo que voy a decir, pero llevo bastantes días imaginando lo que pasa por la cabeza de Barack Obama. En concreto, me preocupan y mucho sus planes con respecto a Al Qaida.Aunque ahora la crisis nos tiene a todos obsesionados y con razón, porque está cayendo la mundial, soy de los convencidos de que los dos grandes asuntos que centrarán la atención de los medios de comunicación durante la próxima década son la consolidación de China y la India como grandes jugadores en el ajedrez económico internacional y el terrorismo islámico.
Lo de Corea del Norte, a pesar de la desazón que producen en Japón y alrededores sus explosiones nucleares y sus misiles, es un asunto menor comparado con el peligro que siguen representando los miles de alucinados dispuestos a inmolarse por Alá, y los millones de seguidores del profeta Mahoma proclives a aplaudir o comprender que lo hagan llevándose por delante a ciudadanos occidentales.
No se engañen ni dejen que les emborrone el cerebro la poesía tramposa de la Alianza de Civilizaciones. La amenaza sigue ahí y si ocurre otro 11-S, un nuevo 7-J o se repite un horror como el 11-M, no van a ser sólo los zapatos, el reloj y el cinturón lo que tendremos que quitarnos en los aeropuertos.
Nos harán despojarnos hasta de los calzoncillos y la gente, como hicieron la mayoría de los norteamericanos al ver desplomarse las Torres Gemelas, se limitará a cerrar los ojos y a dejar que nuestros gobernantes hagan lo que quieran.
Nos podemos permitir el grandioso lujo democrático de debatir sobre Guantánamo y la tortura, porque ha desaparecido el miedo. Si vuelve, las cosas serán muy diferentes. La obsesión de Obama por mantener incólume la capacidad operativa de la CIA, sus incomprendidos compromisos en esta turbia materia, demuestran que lo tiene muy presente.
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Terrorismo islámico
miércoles, mayo 27, 2009
martes, mayo 26, 2009
De los buenos [CLVIII].
La gripe que nos gobierna, por Ignacio Ruiz Quintano, en ABC.•
Mientras la gripe más chunga que se recuerda permanece acuartelada en Madrid por orden de la señora de Barroso, el pueblo llano se manifiesta por las calles contra lo que Fray Luis llamaba la «sinjusticia» oficial. Atribúyesele a Bertolt Brecht una frasecilla que viene al pelo: «Muchos jueces son absolutamente incorruptibles: nadie puede inducirles a hacer justicia». Y los periódicos proclaman a Madrid como la capital del tirón, que, de cumplirse la corazonada de Gallardón para el 2016, podría convertirse en modalidad olímpica. ¡Madrid, capital del tirón olímpico! Hombre, si el Gobierno ya le está tirando de la chaqueta a las telefónicas, ¿qué van a hacer esos parados modestos -pues también los hay inmodestos- en demanda de condumio saludable? Los carteles electorales para las elecciones europeas ponen la nota posmoderna en una ciudad que recuerda al refugio florentino donde Bocaccio contaba cuentos guarros para conjurar a la peste. Y si los apestados de la gripe estuvieran en La Moncloa en lugar del cuartel de Hoyo de Manzanares, ¿quién haría de Bocaccio? ¿Corbacho o Zapatero? Dicen que muchos vecinos de la Villa se están yendo a vivir a un «camping» porque no pueden pagar un piso, pero a lo mejor es gente que lo que hace es huir de la gripe, como Cannavaro, que deja al Madrid por la «vecchia signora» turinesa. Las salvas de despedida a Cannavaro podrían confundirse con el bombardeo por el Canal de nubes con yoduro de plata para que nieve con el aval de la Complutense, cuyo rector, Berzosa, es laico militante, y debe de andar buscando la nubecilla que cubrió en el cielo al Maestro el día de la Ascensión. Nubes vaporosas y ligeras como espuma de fresa, borlas de polvera femenina, y Berzosa que, en vez de pintarlas, como Giorgione y el Veronés, avala bombardearlas. Leguina, que los conoce en la intimidad, dice que lo que buscan es provocar a los obispos, y que los obispos se echen a la calle a rabiar para asustar al personal.
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Ignacio Ruiz Quintano
lunes, mayo 25, 2009
Armas y legalidad [o lo contrario].
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> 'Las armas ilegales desangran Latinoamérica - Más de 140.000 personas mueren tiroteadas cada año en la región.'
¡Hay que joderse! Cualquiera diría que se han equivocado en lo de 'ilegales' y 'Latinoamérica'. Debería decir USA y legales para poder despotricar a gusto a cuenta de tal masacre.
¡Hay que joderse! Cualquiera diría que se han equivocado en lo de 'ilegales' y 'Latinoamérica'. Debería decir USA y legales para poder despotricar a gusto a cuenta de tal masacre.
domingo, mayo 24, 2009
El mejor [CXXXVII].

Vídeo, por Jon Juaristi en ABC.
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LO cierto es que el vídeo socialista para la campaña de las elecciones europeas estremece, sobre todo, porque su autor debe de ser un racista inmundo. Todos los figurantes son blanquitos y con pinta de nórdicos. Hasta el que hace de cura ostenta un cráneo braquicéfalo como los que exigía Himmler para llegar a furriel en las SS. Por aquí hay mucho progre que piensa -mejor dicho, opina- que, con no sacar un moro haciendo de malo en la película, cumple con el expediente de la corrección humanitaria, pero se le ve la oreja cuando pretende hacernos creer que todos los malos de Europa resultan fácilmente identificables por su fenotipo caucásico. En fin, sólo los cretinos de este jaez siguen apegados a los mitos raciales. Son los tíos Tom de la posmodernidad, los blancos con alma negra, incapaces de comprender que la pigmentación de la piel no implica caracterizaciones morales.Si esta es la visión que tienen de Europa los socialistas, y me temo que sí, no sé qué pegas le encuentran a Le Pen. Estigmatizar una determinada apariencia física es racismo en cualquier tierra de garbanzos, y el vídeo de marras rebosa antropologismo zafio por todas las esquinas. La derecha -y la Iglesia, de paso- como raza inferior. Qué ingenioso. Algo parecido intentaron ya los bolcheviques con los perversos kulaks que se negaban a entregarles la cosecha (no vamos a ponérselo fácil apuntando a los nazis). Ya que se trataba de matar burgueses, había que transmutarlos previamente en antropoides, como Hitler hacía con los no arios en general y con los judíos muy en particular.
El actual Papa, por cierto, ha mostrado una particular predilección por los cristianos árabes y subsaharianos, o sea, negros de solemnidad, pero no ha cometido la estupidez de satanizar a los europeos de piel blanca ni, mucho menos, de sostener que en Europa sólo hay lugar para una religión. Esas paridas, y al vídeo me remito, sólo se le ocurren hoy a la izquierda, y es una pena, porque los de mi edad todavía podemos recordar que existió una izquierda menos lerda. Incluso Ramón Jáuregui, el candidato que encabeza la lista del PSOE para Europa, parecía más despierto cuando nos conocimos, hace la tira de años. No me imagino al Jáuregui de los setenta diciendo que las cosas son tal como las pinta el vídeo. Una de dos: o se ha vuelto un cínico o un tonto macizo, y, la verdad, preferiría creer lo primero.
En cualquier caso, es una izquierda de caricatura. Y, hablando de caricaturas en el año de Darwin, no está de más recordar aquella estupenda que un oscuro grabador hizo del padre del evolucionismo para la etiqueta del Anís del Mono. Los rasgos faciales del mono en cuestión corresponden a Darwin, y no a Alfredo Pérez Rubalcaba, como algunos afirman. Pérez Rubalcaba es un científico eminente, pero en otra rama (del árbol de la Ciencia, no se me entienda mal), la Química recreativa, aunque ya no se acuerde de cuándo vio por última vez un tubo de ensayo. La que quedaría ideal en una etiqueta feminista de la misma marca es, sin duda, la Miembra, injertada en mona Chita, con una botella en una mano, un plátano pelado en la otra y un cartel desplegado por las patas traseras donde se lea aquello de «la Ciencia lo dijo y yo no miento, y punto redondo por más que me enmiende Gabilondo».
En cuanto al vídeo, supongo que el autor confía en que le servirá para salvar el pellejo cuando los de al-Qaeda reconquisten al-Ándalus. Y es que se trata justamente de eso. De una típica majadería de quintacolumnista dotado de un vacío mental a presión como el que mantiene milagrosamente separadas las orejas de Bibiana.
lunes, mayo 18, 2009
domingo, mayo 17, 2009
El mejor [CXXXVI].

Píldoras, por Jon Juaristi en ABC.
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ASÍ era el estilo de iniciación sexual de los tiempos aquellos de mis mocedades: silencio absoluto sobre el asunto en casa y en las aulas, y especulaciones variopintas en el seno de la horda viril, rigurosamente escindida de las chicas en la escuela, en la iglesia y hasta en la calle, pero en posesión de emocionantes secretos transmitidos por tradición oral desde las cohortes más añosas, que los iban revelando en dosis homeopáticas a lo largo de un impaciente rito de paso. Tales revelaciones tenían sus aspectos sórdidos, quién lo duda, pero, en lo fundamental, preservaban algo tremendamente necesario: la noción de peligro asociada a toda diferencia irreducible, y eso nos volvía prudentes, si bien no templados, pero, al menos, la prudencia es una virtud. Es decir, se trataba de una iniciación educativa, porque la educación consiste en un descubrimiento gradual de los límites, para el que no hay mejores mentores que tus iguales, siempre que éstos no hayan sido previamente corrompidos por una modalidad cualquiera de sexología racionalista. En esta materia, nunca me he fiado de las tres supuestas fuentes de información autorizada: padres, maestros y curas. En cambio, Manolito, el repartidor de la tienda de ultramarinos, jamás me defraudó.Vaya por delante que hablo de un pretérito pluscuamperfecto. Ya no existen Manolitos. La ESO se los cargó, y equipos de ecuatorianos adultos reparten hoy, mediante flotillas de furgonetas, los pedidos del híper. Ignorante de la primordial función pedagógica que cumplió antaño, Manolo, tras su denodada lucha por el sustento, se dispone a traspasar el camión y la administración del bar de Aluche al fracaso escolar de su camada, el único que no consiguió licenciarse en Informática. O está a punto de que le casquen una jubilación forzosa en el banco. Seguro que la suya ha sido una vida de estrechez económica, pero relativamente plácida en lo afectivo, bastante más que la mía, supongo, porque era buen currela y mejor persona. No sé que le veían las gentes de orden para que les inspirase aquel pavor (para qué vamos a engañarnos: sí lo sé, pero no merece la pena mencionarlo).
En resumen, confié siempre más en la intuición y el sentido común de los Manolitos que en la disciplina institucionalizada, y no me ha ido tan mal. Admito que, a las generaciones anteriores, lo de la nuestra puede parecerles, con razón, un desmadre. Vale. Lo fue, en parte, y en parte, no. Mantuvimos la conciencia de la unidad de Eros y Tánatos, o sea, del vínculo fatal del deseo con la muerte, y de la dificultad de la relación entre los sexos, que no es una relación entre iguales. El poder se limitaba a ponértelo más difícil todavía, y no, como ahora, a intentar solucionar un problema que no tiene solución. La moral retrógrada de aquella época multiplicaba los obstáculos, pero, una vez los vencías, te dabas cuenta de que la meta deseada era un obstáculo en sí misma, y verdaderamente insuperable. Ahora bien, la represión oficial, por una parte, y el saber silvestre y clandestino de Manolito, por otra, te habían entrenado para afrontar la decepción. Lo malo es cuando desde el propio poder te aseguran que todo es cuestión de técnica y farmacopea. Mienten, pero comprendo que, a los dieciséis años y sin un Manolito al lado, resulta imposible pillarles el truco a estos señores y señoras tan simpáticos y permisivos, que vienen a venderte la utopía en forma de profilácticos y píldoras del día siguiente a precio de botellón. Irresistible encanto, el de la pedagogía como forma ministerial de pederastia.
sábado, mayo 16, 2009
El que roba a un ladrón...
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...tiene cien años de perdón, invoca el cabrón e invocan los cabrones de sus partidarios. Estafar a los bancos es estafar a ladrones, robar al Estado es, con igual filosofia social, robar a nada o a nadie. Como si un banco fuese una banda organizada para expoliar vasallos medievales y no el conjunto de sus accionistas no menos honrados que cualquier otro colectivo de españoles, como si el Estado fuese una entelequia y no el conjunto de sus ciudadanos. Mierda de país y País que a este mamón y otros semejantes jalean con palmas.
viernes, mayo 15, 2009
El mejor [CXXXV].
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- El juramento de Pachi López: folklore y caspa, por Jon Juaristi, en El Imparcial.
[JON JUARISTI es catedrático de Literatura Española en la Universidad de Alcalá de Henares. Escribe poesía, ensayo, novela y una columna semanal en el diario ABC y ha sido galardonado con el Premio Nacional de Literatura]
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¿Por qué no ha aprovechado Pachi López la ocasión para cargarse la horterada esa del juramento del lehendakari bajo el árbol de Guernica, que ya cantaba la Traviata cuando lo instituyó José Antonio Aguirre, en 1936, en un vano intento de asemejarse a los Señores de Vizcaya? Es cierto que no hace daño a nadie, pero queda siempre de un cursi que estomaga.Que los nacionalistas hayan apostado siempre por una liturgia de Antiguo Régimen se entiende, conociendo el paño. El último en jurar solemnemente a la sombra del roble foral antes de Aguirre fue el pretendiente carlista don Carlos de Borbón y Austria-Este, que confirmó los Fueros del Señorío tres años antes de que, por fortuna, se acabasen el Señorío y los Fueros. Y digo que por fortuna, porque, de haber seguido en vigor uno y otros, las Hurdes actuales serían un emporio comparadas con la ría de Bilbao.
López podría haber iniciado su mandato con un ritual político menos casposo, tomando posesión del cargo en la sede del Gobierno Vasco, por ejemplo, y con una sucinta promesa de cumplir y hacer cumplir la Constitución y el Estatuto. Pero no ha logrado sustraerse a la tentación mimética. La imagen que ha dado es la de un penoso quiero y no puedo. Platón desaconsejaba las imitaciones porque ya el mundo infralunar es una torpe copia del cielo de las ideas, y las imitaciones de las imitaciones resultan mucho más chapuceras que sus modelos, envileciendo de paso el Ser que se es. En vez de introducir variaciones creativas en la fantochada nacionalista guerniquesa, el nuevo lehendakari debía haber cambiado hasta de escenario. Porque lo que sus votantes y los votantes de quienes apoyaron su investidura esperan de él es otro estilo de gobierno, y eso empieza por prescindir del folklore del PNV y de otras discutibles etnicidades.
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jueves, mayo 14, 2009
El mejor [CXXXIV].
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- Esvásticas y nacionalismo vasco, por Jon Juaristi, en El Imparcial.
[JON JUARISTI es catedrático de Literatura Española en la Universidad de Alcalá de Henares. Escribe poesía, ensayo, novela y una columna semanal en el diario ABC y ha sido galardonado con el Premio Nacional de Literatura]
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Los chaveas del PNV se me alborotan por haberles recordado que su partido participó, en los siniestros años treinta, del gusto por cierta simbología, digamos, fascista. Este asunto me aburre hasta lo indecible. Sobre todo, por lo trilladísimo que está. Ahora salen con que el lauburu o esvástica lobulada vasca es un símbolo pagano muy anterior al nazismo. Sí, pues, cabritillos míos, ¿quién dijo lo contrario? La esvástica es un símbolo todo lo antiguo que se quiera, y además muy repartido por el mundo. Hay esvásticas en el Tíbet, en Vascolandia, en Asturias Patria Querida, e incluso he visto una, tallada en un pedrusco, en el corazón de Israel. Todas ellas anteriores al nazismo.Pero su uso como símbolo político por el nacionalismo vasco no es anterior al nazismo. Los primeros que sacaron a pasear la esvástica como símbolo de una identidad racial fueron los ariosofistas austriacos, una banda de ocultistas más o menos influidos por las tonterías de madame Blavatsky, y de ellos la tomaron los nazis, a comienzos de los años veinte. Para consuelo de las nuevas camadas del PNV, fue Baroja el primero en observar que también los vascos la tenían en reserva, y los de ANV, que eran muy barojianos, la tomaron por distintivo. Eso no quita que el PNV y, en particular, sus juventudes, hicieran un uso exhaustivo de la misma durante el período republicano y aún después. Generalmente, la diferencia con la esvástica nazi se explicaba con el argumento de que las patas de una y otra iban en direcciones contrarias. Según de dónde soplase el viento.
Hombre, lo que es por mí, si se les antoja, que se la hagan tatuar en la pechuga. Pero que tengan claro de cuándo viene esa moda. Sus tatarabuelos se mataban por la cruz de Borgoña y se colgaban del cuello escapularios con el Corazón de Jesús, como los chuanes, pero no bordaban lauburus en sus banderas ni en sus boinas rojas o blancas, aunque las tallasen en las vigas de sus caseríos, ignorantes por completo de su origen pagano. Para que un montón de vascos empezaran a triscar detrás de las esvásticas tuvo que llegar Hitler e inventarse un paganismo de masas. En fin, ya sabemos como acabó la broma. Otro día, si es el caso, hablaremos del antisemitismo de Sabino Arana y de José Antonio Aguirre, que también da para un cursillo.
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miércoles, mayo 13, 2009
Responsabilidad: electores y elegidos.
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No menos culpables que el mismo Rodríguez Zapatero lo son, del descalabro económico que hemos sufrido y estamos sufriendo -por no hablar sino de lo más preocupante ahora mismo-, los once y pico millones de electores que lo votaron. Y casi todos, si no todos, silban mirando para otro lado como si la cosa no fuese con ellos.
Lo mismo cabe decir de los demás políticos con mayor o menor poder de decisión en la cosa pública, hasta llegar al concejal de urbanismo de mi pueblo, y de quienes los eligieron. Son, o somos, tan responsables como él y ellos de sus fechorías o desafueros.
Lo mismo cabe decir de los demás políticos con mayor o menor poder de decisión en la cosa pública, hasta llegar al concejal de urbanismo de mi pueblo, y de quienes los eligieron. Son, o somos, tan responsables como él y ellos de sus fechorías o desafueros.
martes, mayo 12, 2009
De los buenos [CLVII].
Gallardón ad portas!, por Ignacio Ruiz Quintano, en ABC.•
Antes o después, la mitología habrá de glosar la figura de ese señor bajito en chanclas y pantalón corto que es el madrileño común. Desde luego, hay que ser muy chulo para ir en chanclas y pantalón corto con ese cuerpo, pero más chulo todavía hay que ser para, en mitad de la más pavorosa crisis económica que se recuerda, echar la pata adelante y apuntarse a organizar unos Juegos Olímpicos. Madrid era, al decir de los costumbristas, un pueblo de pastores que luego habían asfaltado, y ésa era su gracia después de todo. Quizás hoy ESA gracia consista en ser la única capital europea aislada del continente por autopista, pero que riñe con quien sea por que le den los aros olímpicos. Los operarios de Medio Ambiente van doblados de limpiar de colillas el entorno del Palacio de los Deportes por donde habían de pasar los trece padres visitadores del olimpismo. Medio Ambiente en las calles, y en las Ventas, el medio toro en la media feria de los toreros mediopensionistas. Del torero al que Calderón regaló el otro día una oreja se decía en la andanada del Nueve que es tan malo que, en vez de faenas, hace putadas, y algo parecido vuelve a decirse de Gallardón, que ha vuelto a poner Madrid patas arriba. Pemán podía sostener que, de costado, en España, no andaban más que los caballos de Domecq. Bueno, pues a los caballos de Domecq se unen ahora los madrileños de Gallardón, que han de sortear los obstáculos que los parados de Zapatero les ponen en las aceras del centro. Y es que a Gallardón, como a Galdós, sólo le interesa Madrid. Galdós salía de paseo con Baroja y al llegar a las Rondas se ponía nervioso y se empeñaba en que había que volver: «Volvamos a Madrid, Baroja, todo eso no es más que campo». Con Gallardón, Madrid ha dejado de ser un pueblo manchego. Pero también ha dejado de ser Viena. Puestos a hacer obras inútiles para entretenimiento de los parados, ¿por qué, en lugar de escombrar de nuevo la ciudad, no le ponen puertas al campo?
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lunes, mayo 11, 2009
domingo, mayo 10, 2009
¿Para reír o para llorar?
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Para las dos cosas. [Están esperando órdenes, dicen... pues nada, la de la voz aflautada: ¡Capitán, mande firmes!]
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El mejor [CXXXIII].

Cambios, por Jon Juaristi en ABC.
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LOS rugidos de los nacionalistas vascos están resultando ya demasiado patéticos. Si hubiera en sus filas alguien con madera de líder racional, entre tanto vociferante carismático, éste sería su momento, su kairós, pero no parece ser el caso. Es obvio que la derrota del nacionalismo no se debe a la amputación torticera del censo electoral, porque la peña de voto etarra ha ido a las urnas en pleno, a salvar los muebles apoyando al PNV, como lo hizo en 2001 ante la amenaza de una alternativa constitucionalista. Lo que ha sucedido el 1 de mayo es bastante fácil de entender. Se han agotado las posibilidades del modelo de confrontación soberanista auspiciado por Ibarreche, por la concurrencia de diversos factores, de los cuales no es el menos importante la perspectiva de una crisis económica prolongada. Los nacionalismos de clases medias se debilitan cuando las clases medias naufragan. Esta situación ha propiciado un desplazamiento de las lealtades al Estado, último asidero practicable en medio de la galerna, y ha aparecido una nueva mayoría no nacionalista formada por resistentes y desertores, como toda nueva mayoría.Es una mayoría (a nadie se le oculta) sin cohesión interna y huérfana de cualquier programa que rebase la urgencia de atrincherarse para resistir el embate rabioso del nacionalismo resentido. El discurso de López en la sesión de investidura fue un tanto medroso y quejica, pero esas son las limitaciones atávicas del socialismo vasco y será difícil superarlas en el curso de una sola legislatura. López y sus muchachos creen que el primer deber de todo socialista vasco es ser vasco, cosa bastante absurda e indefinible, y, por si las moscas, se acogen a un nacionalismo descafeinado y transversal que requiere, por ejemplo, la lectura de poemas eusquéricos en la solemne toma de posesión so el árbol de Guernica, como si estuvieran en una boda progre. Es curiosa la selección de autores que hizo López para la ocasión. Kirmen Uribe es un poeta en lengua vasca verdaderamente estimable y nada creo que pueda objetarse a su inclusión en el recital, pero habría quedado muy torero darle el contrapunto de un vate vasco en castellano, en vez de recurrir a una señora polaca de nombre que suena a adverbio vascuence. Habría valido por toda una declaración de principios. Declamar, tras los versos de Uribe, otros de algún o alguna poeta de la misma generación, en la lengua de Indalecio Prieto, se habría interpretado como un firme propósito de tratar la cultura en ambos idiomas oficiales de la comunidad autónoma con absoluta equidad. Una ocasión desperdiciada por no herir la sensibilidad del lehendakari saliente. No es alentador, sin embargo, que el entrante abra el baile con esta clase de restricciones masoquistas.
Digamos algo positivo. Por ejemplo, que el nuevo gobierno no incurre en la efebocracia. Casi todos los consejeros son talludos, nacidos con el plan de Estabilización, como el propio López. El miembro más joven, la consejera de Cultura Blanca Urgell, se parece a la miembra Aído lo que Marsé a Suso de Toro. Es una lingüista seria, amén de una chica estupenda, y seguro que lo hará muy bien. No es culpa suya tener un perfil profesional similar al de la última consejera nacionalista del ramo. En fin, los abrazos de Maite Pagazaurtundúa a López, Ares y compañía quizá hayan sido excesivamente generosos y prematuros, porque esos gestos hay que ganárselos. Pero reconfortan a la afición, y falta les hace un poco de cariño ante la que se avecina. De momento, el berrinche de la tribu nos ha endulzado mayo, con sus trinos y sus flores.
sábado, mayo 09, 2009
viernes, mayo 08, 2009
¡Hijos de puta, sí, pero no tontos!
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>>> 'Los talibanes se reorganizan en la zona bajo responsabilidad española'. [A ver, si no, dónde].
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miércoles, mayo 06, 2009
Un país de idiotas.
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Lo es, sin duda alguna, el que se permite tener un Tribunal de justicia universal y magistrados como éste [por no hablar de otro u otros peores]:
> 'El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz ha cursado una comisión rogatoria a China con la intención de interrogar como imputados a ocho responsables políticos y militares del actual Ejecutivo chino -entre ellos tres ministros- por su actuación en los disturbios registrados en Tíbet en marzo de 2008.
En una providencia, el magistrado requiere a estos dirigentes que manifiesten si desean prestar declaración ante su juzgado o a través de una comisión rogatoria española -encabezada por el propio magistrado- ante un tribunal chino y asistidos por un letrado. Los ocho querellados son: el ministro de Defensa, Lian Guanglie; el ministro de Seguridad del Estado, Geng Huichang; el ministro de Seguridad Pública Meg Jianzhu; el secretario del Partido Comunista Chino en la región autónoma del Tíbet, Zhang Qingli, y el miembro del Politburó en Pekín Wang Lequan.'
> 'El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz ha cursado una comisión rogatoria a China con la intención de interrogar como imputados a ocho responsables políticos y militares del actual Ejecutivo chino -entre ellos tres ministros- por su actuación en los disturbios registrados en Tíbet en marzo de 2008.
En una providencia, el magistrado requiere a estos dirigentes que manifiesten si desean prestar declaración ante su juzgado o a través de una comisión rogatoria española -encabezada por el propio magistrado- ante un tribunal chino y asistidos por un letrado. Los ocho querellados son: el ministro de Defensa, Lian Guanglie; el ministro de Seguridad del Estado, Geng Huichang; el ministro de Seguridad Pública Meg Jianzhu; el secretario del Partido Comunista Chino en la región autónoma del Tíbet, Zhang Qingli, y el miembro del Politburó en Pekín Wang Lequan.'
martes, mayo 05, 2009
De los buenos [CLVI].
El negro de telemadrid, por Ignacio Ruiz Quintano, en ABC.•
Con cuatro millones de parados (uno por cada jinete de este Apocalipsis españolazo y laico: Zapatero, Corbacho, Chaves y Méndez) al galope tendido, el sindicalismo de clase no ha encontrado mejor medio de protesta que dejar en negro a Telemadrid, que es la única TV que habla del paro en la España de ZP (Zimbabwe Paradise). A galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar. Ahora que Aznar tiene todas las papeletas para comerse el marrón del Gal de Gonzalón, no estaría de más que Aguirre se comiera el del paro de Zapatero, el tipo que dice que lo peor de la crisis ya ha pasado, pero sólo para consolar al millón de parados a los que ya no alcanza la sopa. ¿Y si dejáramos en negro a Telemadrid? Dejaríamos a la derecha sin los actos del 2 de Mayo, y al madridismo, que viene a ser lo mismo, sin los goles del Bernabéu. Quien más, quien menos, todo el mundo pensaba que el resultado sería al revés, con el consiguiente disgusto para los culés del partido, como Zapatero, Garzón o Pepiño Blanco, que luego, ay, acabarían gozando a lo Joan Joel con el tablao del Bernabéu donde Casillas cantaba: «¿No hay quien me pegue un tirito / en mitad del corazón?» El fútbol futbolero del Barça es como el teatro teatrero de Pirandello: la trampa y el queso. La ratonera barcelonera apesta a literaturismo de viejo, a efectismo y truco aparente de José Luis el Brillante, a trasnochado naturalismo real. Pero los culés creen que sólo por haber ganado en el Bernabéu a un equipo de viejas glorias ha cambiado la tortilla, que es lo que, negándose a conducir el auto, le dijo el chófer a la marquesa el día que legalizaron al PCE: «¡Es que la tortilla ha `dao´ la vuelta!» «La tortilla habrá dado la vuelta -repuso la marquesa-, pero no olvide que yo sigo siendo el huevo.» Por eso, yo de culé no me quitaría todavía el braguero con que han andado todo el año: no parece aconsejable quedarse con la culera al aire, cuando el que viene por detrás es el Madrid.
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Ignacio Ruiz Quintano
lunes, mayo 04, 2009
domingo, mayo 03, 2009
El mejor [CXXXII].

Pandémica, por Jon Juaristi en ABC.
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LAS autoridades mexicanas hablan de influenza para referirse a la gripe porcina que les aflige y nos afligirá, según la OMS, y no es que me choque, pues influenza es palabra legítima en castellano y además de origen muy poético, porque, en la Antigüedad, se creía que la causa de muchas enfermedades residía en la influencia perniciosa de los astros; sobre todo, de la luna lunera cascabelera a la que cantaban Eydie Gormé y los Panchos (una sefardí de Nueva York, un puertorriqueño y dos mexicanos). No me choca, digo, aunque en México la gente le llama gripa a la gripe, y yo nunca he oído allí lo de influenza, pero quizá así se le quite dramatismo a la cosa, o se le ponga más, que nunca se sabe. De su país dijo Porfirio Díaz aquello de «pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos», que los israelíes han copiado e invertido para referirse al suyo. Y, lamentablemente, es cierto que México (para mi gusto, el país más amable y hermoso del mundo) sufre rachas periódicas de mala suerte que no se merece y que hacen pensar en perversas conjunciones siderales.
Poner a todo México en cuarentena será acaso lógico, pero ni por asomo justo, y, desde luego, va a producir, en una economía dependiente del turismo, una catástrofe que, añadida a la crisis global, puede socavar grave e irremisiblemente la recuperación lograda bajo los gobiernos del PAN. La actual coyuntura no propicia la solidaridad, ni en América ni en Europa. Por el contrario, vivimos una época de repliegues defensivos y de proteccionismo, y es probable que su reflejo en las políticas de salud sea promovida, por la fuerza de las circunstancias, a paradigma de las futuras relaciones internacionales. De momento, las metáforas clínicas ya han invadido el lenguaje de la política y de la economía, y nos hemos acostumbrado a oír hablar, en tiempos recientes, de guerras preventivas, de cordones sanitarios en torno a tal o cual partido o de activos financieros infectados (por no mencionar la jerga viral de la informática). Que esta medicalización de la cultura sea un efecto combinado del miedo paranoico al sida y de la subordinación efectiva de la vida al control hospitalario durante las últimas décadas del pasado siglo, está, creo yo, fuera de duda, pero el nuevo encuentro de la metáfora con la realidad, en el presente contexto de recesión, consolidará visiones y actitudes similares a las que dominaron en la época de la Peste Negra, que era lo que nos faltaba para completar los terrores del milenio.
En un ensayo necesario y nada autocomplaciente -Republicanos. Cuando dejamos de ser realistas (Algaba, 2008)-, Fernando Iwasaki recuerda que españoles y latinoamericanos somos gentes afines y separadas por la misma lengua. Ocasiones como ésta son las que ponen a prueba la retórica al uso, y plantean si hay algo de cierta entidad detrás de la invocación a los cuatrocientos millones de hablantes del español o si, en efecto, una gripe porcina basta para mantenernos separados e indiferentes. A la vista de la frialdad con que hemos recibido, esta semana, la visita del presidente colombiano Álvaro Uribe, un gobernante heroico, asediado desde dentro por la guerrilla narco-comunista y, desde el exterior, por los demagogos rampantes del nacionalismo revolucionario que medra en las repúblicas vecinas, se diría que nuestro proclamado amor por el ideal democrático y fraterno vale sólo para los años de vacas gordas y se disuelve sin dejar rastro cuando llegan los tiempos del cólera y volvemos a ser ramplonamente realistas. Pobre Colombia y pobre México. Tan lejos.
Poner a todo México en cuarentena será acaso lógico, pero ni por asomo justo, y, desde luego, va a producir, en una economía dependiente del turismo, una catástrofe que, añadida a la crisis global, puede socavar grave e irremisiblemente la recuperación lograda bajo los gobiernos del PAN. La actual coyuntura no propicia la solidaridad, ni en América ni en Europa. Por el contrario, vivimos una época de repliegues defensivos y de proteccionismo, y es probable que su reflejo en las políticas de salud sea promovida, por la fuerza de las circunstancias, a paradigma de las futuras relaciones internacionales. De momento, las metáforas clínicas ya han invadido el lenguaje de la política y de la economía, y nos hemos acostumbrado a oír hablar, en tiempos recientes, de guerras preventivas, de cordones sanitarios en torno a tal o cual partido o de activos financieros infectados (por no mencionar la jerga viral de la informática). Que esta medicalización de la cultura sea un efecto combinado del miedo paranoico al sida y de la subordinación efectiva de la vida al control hospitalario durante las últimas décadas del pasado siglo, está, creo yo, fuera de duda, pero el nuevo encuentro de la metáfora con la realidad, en el presente contexto de recesión, consolidará visiones y actitudes similares a las que dominaron en la época de la Peste Negra, que era lo que nos faltaba para completar los terrores del milenio.
En un ensayo necesario y nada autocomplaciente -Republicanos. Cuando dejamos de ser realistas (Algaba, 2008)-, Fernando Iwasaki recuerda que españoles y latinoamericanos somos gentes afines y separadas por la misma lengua. Ocasiones como ésta son las que ponen a prueba la retórica al uso, y plantean si hay algo de cierta entidad detrás de la invocación a los cuatrocientos millones de hablantes del español o si, en efecto, una gripe porcina basta para mantenernos separados e indiferentes. A la vista de la frialdad con que hemos recibido, esta semana, la visita del presidente colombiano Álvaro Uribe, un gobernante heroico, asediado desde dentro por la guerrilla narco-comunista y, desde el exterior, por los demagogos rampantes del nacionalismo revolucionario que medra en las repúblicas vecinas, se diría que nuestro proclamado amor por el ideal democrático y fraterno vale sólo para los años de vacas gordas y se disuelve sin dejar rastro cuando llegan los tiempos del cólera y volvemos a ser ramplonamente realistas. Pobre Colombia y pobre México. Tan lejos.
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[Esto de 'A la vista de la frialdad con que hemos recibido, esta semana, la visita del presidente colombiano Álvaro Uribe, un gobernante heroico, asediado desde dentro por la guerrilla narco-comunista y, desde el exterior, por los demagogos rampantes del nacionalismo revolucionario que medra en las repúblicas vecinas .../... ' es una vergüenza a sumar a las vergüenzas de la política exterior española. Aunque puede que la vergüenza sea global, del total de la sociedad española en relación a toda Hispanoamérica.]
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sábado, mayo 02, 2009
El buen salvaje.
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> 'Dos jueces defienden al abusador de una menor por venir de la selva'.
¡A la selva los enviaba yo a ellos! Leer los alegatos del fiscal en su recurso, tumbado, como dice el diario, por el Supremo, es comprobar en toda su crudeza los efectos -en este ámbito de la justicia y en muchísimos otros- del 'buenismo' de esos y tantos otros imbéciles.
¡A la selva los enviaba yo a ellos! Leer los alegatos del fiscal en su recurso, tumbado, como dice el diario, por el Supremo, es comprobar en toda su crudeza los efectos -en este ámbito de la justicia y en muchísimos otros- del 'buenismo' de esos y tantos otros imbéciles.
Menudencias.
•
[Intelectuales «de cuota»]
*
> 'A las dos, comida en la Presidencia en honor del señor Santos, enviado extraordinario de Colombia. Asisten los ministros con sus señoras, y algunos de los intelectuales «de cuota» que tengo alistados para estas ocasiones. '[Manuel Azaña en 'Diarios, 1932-1933', el 22 de junio[ 1933]].*
•
[Saludos]
*
> 'En el salón de sesiones discutían el crédito para la sustitución de la enseñanza.../... En la mampara del salón me he cruzado y casi tropezado con Romanones. Se detuvo, para que yo pasase, y se quedó mirándome, como si esperase que yo le saludara primero; me detuve, para que pasase, y me quedé mirándole, creyendo que debía él saludar primero al Presidente del Consejo. Tras una vacilación instantánea pasamos sin decirnos nada. El antiguo régimen y el nuevo no se tratan.' [Ib., el 7 de julio [1933]].•
[Distracciones presidenciales]
*
Jiménez asegura que no lo volverá a hacer.' [Ib., el 21 de julio [1933]].*
> 'Me cuentan que en La Granja, el Presidente distrae sus ocios jugando al tresillo con el Comandante Jiménez Orge, Jefe del escuadrón de escolta, y con el policía De Miguel, jefe de su ronda. Tal es su sociedad íntima. Al Presidente no le gusta perder. Un día, Orge cometió la imprudencia de darle codillo. Y el Presidente no lo ha olvidado. Al empezar la partida le dice siempre:
- Vamos a ver si hoy también me da usted codillo, amigo Orge.
- Vamos a ver si hoy también me da usted codillo, amigo Orge.
viernes, mayo 01, 2009
De los buenos [CLV].
Esquizofrenia madrileña, por Ignacio Ruiz Quintano, en ABC.•
ZP: Zimbawe Paradise. El Mugabe de León ha conseguido hacer de España el parque temático del paro occidental. Es su truco para ganar elecciones, que tanta admiración provoca en Sarkozy. Coges a la gente y la dejas sin trabajo. A partir de ahí, si quiere subsidio, vendrá a ti con la escudilla. Cuatro millones de parados suponen ocho millones de votos, contando que cada oveja come con su pareja. Los otros tres millones necesarios para mandar en España salen de los funcionarios. Y esto, en fin, es lo que hoy celebra el sindicalismo de clase, cuya fiesta, unida a la de los políticos, que conmemoran los malos ratos que las chonis y los poqueros de hace doscientos años hicieron pasar a Napoleón, nos da un puente bien majo. Sólo que los políticos, al contrario que los sindicalistas de clase, están divididos: unos cantan por Andrés Torrejón, el alcalde de Móstoles, y otros, por Manuela Malasaña, la chispera de... Malasaña. Es la esquizofrenia madrileña. El urbanista Bofill dirigió en los 60 una película, «Esquizo», que era una merienda de blancos en pelotas; yo la vi treinta años después en un festival de Venecia, y al salir del cine asistí a un espectáculo colosal: los espectadores se tiraban como delfines puestos de «speed» desde la cubierta del «vaporetto» al agua del canal, donde, por cierto, no hay atunes, que, como ya sabrán ustedes, son los peces del Nuevo Socialismo de Tomás Gómez. Este Gómez («yo soy el Gómez de Madrid»), entusiasmado con el ritmo de creación de parados del Nuevo Socialismo, ha decidido establecerse por su cuenta en las fiestas del 2 de Mayo, poniendo a los que viven de la política madrileña, principalmente funcionarios, en un brete como el del famoso asno de Buridán, que murió de hambre y de sed porque, entre ir hacia el haz de heno o hacia el pilón de agua, no supo qué hacer. ¿Ir a la fiesta de Aguirre en la Puerta del Sol o ir a la fiesta de Gómez en la plaza del 2 de Mayo? ¿Ir a la manifestación de Méndez en la Puerta de Alcalá o ir a la Caja Mágica de Gallardón en el Manzanares?
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jueves, abril 30, 2009
Tiroteo en una Universidad y con muchos muertos.
•
Azerbaiyán, Azerbaiyán, ¿en qué coño estado de los violentos USA estará eso?
miércoles, abril 29, 2009
martes, abril 28, 2009
Lenguaje idiota.
•
> 'El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, afirma que los datos de desempleo de abril y de los meses siguientes reflejarán una situación de "menor gravedad" gracias a la "desaceleración" en el incremento del paro.'
•
[¿No podría haber afirmado simplemente que los datos del paro de abril y meses siguientes serán menos malos?].
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Rodríguez Zapatero
lunes, abril 27, 2009
Por el mar corren las liebres, por el monte las sardinas.
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> Vamos a contar polladas, tralará..., vamos a contar polladas: 'La ministra de Defensa considera que hay que ganar el corazón de afganos y somalíes para evitar que recurran al terrorismo o a la piratería.'
¿Habrá país en este desgraciado planeta en el que el o la responsable de Defensa diga tamañas majaderías? [¡Y parece ser que esta lumbrera es el recambio en el partido socialista para suceder a ZP! Lo del 'otro/otra -que a reformar refranes toca- vendrá que bueno me hará' está más que cantado].
¿Habrá país en este desgraciado planeta en el que el o la responsable de Defensa diga tamañas majaderías? [¡Y parece ser que esta lumbrera es el recambio en el partido socialista para suceder a ZP! Lo del 'otro/otra -que a reformar refranes toca- vendrá que bueno me hará' está más que cantado].
domingo, abril 26, 2009
El mejor [CXXXI].

Pijoaparte, por Jon Juaristi en ABC.
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NO hay, en la literatura española contemporánea, un personaje más redondo y logrado que el Pijoaparte, y Marsé se merecía el Cervantes y la inmortalidad por sólo esa novela, Últimas tardes con Teresa, de 1966, que es el gran retrato de la España progresada del desarrollismo y del declive de la dictadura franquista, vislumbrada a través del prisma barcelonés: ficción picaresca y cervantina que sacó todo el partido posible, y más, de uno de los estereotipos aurorales del realismo histórico, el Julien Sorel, de Stendhal. Javier Cercas compara a Adolfo Suárez con Sorel en su última novela, Anatomía de un instante, pero el símil no es ni la mitad de convincente que la reconstrucción tácita del modelo por Marsé, y es que la época ayudaba, porque en los sesenta España estaba llena de réplicas de Sorel, pero ningún otro novelista tuvo el genio suficiente para elevarlo a símbolo traspasando la mera parodia, que es lo que Cervantes hizo con don Quijote, porque parodias del hidalgo con ínfulas caballerescas ya las había a manta desde antes del Lazarillo, y hacer de Suárez un Sorel no dice nada nuevo de un tiempo y de un país en los que todos fuimos Julien Sorel, pero tuvo que llegar Marsé a contárnoslo para que nos diéramos cuenta.
El arquetipo estaba ahí, a la vista, en la vida cotidiana de la gran ciudad, y no pasaba desapercibido a los novelistas. Mucho menos, a los poetas comprometidos del entorno de Marsé, como Gil de Biedma, que, tras evocar a los chicos murcianos de Montjuic, expresa su deseo de que ganen la guerra civil que sus padres perdieron: «Sean ellos sin más preparación/ que su instinto de vida/ más fuertes al final que el patrón que les paga/ y que el saltataullels que les desprecia./ Que la ciudad les pertenezca un día./ Como les pertenece esta montaña,/ este despedazado anfiteatro/ de las nostalgias de una burguesía». Moralidades es también de 1966, como la novela de Marsé, pero ya nueve años antes, Pasolini, en Le ceneri de Gramsci, había cantado en términos muy parecidos a los muchachos romanos que «hacen a Italia suya, con su sonrisa dialectal», que no encubre memoria alguna, sino el impulso del sexo junto al «cinismo más verdadero» y «la más verdadera pasión». Cualquiera de ellos podía ser Pijoaparte, pero los poetas de izquierda se recreaban en el tópico, en el mito de la barbarie redentora que ya habían ensayado los románticos, edulcorado con alguna delicuescencia erótica en los casos de homosexuales implícitos o explícitos como Gil de Biedma y Pasolini. Para ellos, la realidad se les ofrecía ya literariamente formada, como un mito («in essi, inermi, per essi/ il mito rinasce...»). No había atisbo alguno de indagación, ni siquiera de interés en las vidas individuales, ya fueran éstas las de los idealizados efebos del subproletariado o la de la prima Montse, que acababa fugándose con uno de aquellos randas. Y eso precisamente era lo que Marsé descubría, lo irrepetible de cada oscura historia, que quizá fueran ejemplares, pero nunca tópicas.
De ahí que Pijoaparte haya resistido el paso de los años, mientras que los arquetipos de la poesía comprometida, los jóvenes bárbaros sin patria y sin cultura que acampaban en las afueras de la ciudad burguesa, fueron disciplinadamente encuadrados por un nacionalismo que se jactaba, y con razón, de poder fabricar etnia a partir de cualquier materia prima, más maleable cuanto más desarraigada. En cambio, la vida que refleja el espejo móvil de la gran novela, por muy universal que sea el horizonte a que apunta su pretensión moral, jamás se somete a conformismos gregarios.
El arquetipo estaba ahí, a la vista, en la vida cotidiana de la gran ciudad, y no pasaba desapercibido a los novelistas. Mucho menos, a los poetas comprometidos del entorno de Marsé, como Gil de Biedma, que, tras evocar a los chicos murcianos de Montjuic, expresa su deseo de que ganen la guerra civil que sus padres perdieron: «Sean ellos sin más preparación/ que su instinto de vida/ más fuertes al final que el patrón que les paga/ y que el saltataullels que les desprecia./ Que la ciudad les pertenezca un día./ Como les pertenece esta montaña,/ este despedazado anfiteatro/ de las nostalgias de una burguesía». Moralidades es también de 1966, como la novela de Marsé, pero ya nueve años antes, Pasolini, en Le ceneri de Gramsci, había cantado en términos muy parecidos a los muchachos romanos que «hacen a Italia suya, con su sonrisa dialectal», que no encubre memoria alguna, sino el impulso del sexo junto al «cinismo más verdadero» y «la más verdadera pasión». Cualquiera de ellos podía ser Pijoaparte, pero los poetas de izquierda se recreaban en el tópico, en el mito de la barbarie redentora que ya habían ensayado los románticos, edulcorado con alguna delicuescencia erótica en los casos de homosexuales implícitos o explícitos como Gil de Biedma y Pasolini. Para ellos, la realidad se les ofrecía ya literariamente formada, como un mito («in essi, inermi, per essi/ il mito rinasce...»). No había atisbo alguno de indagación, ni siquiera de interés en las vidas individuales, ya fueran éstas las de los idealizados efebos del subproletariado o la de la prima Montse, que acababa fugándose con uno de aquellos randas. Y eso precisamente era lo que Marsé descubría, lo irrepetible de cada oscura historia, que quizá fueran ejemplares, pero nunca tópicas.
De ahí que Pijoaparte haya resistido el paso de los años, mientras que los arquetipos de la poesía comprometida, los jóvenes bárbaros sin patria y sin cultura que acampaban en las afueras de la ciudad burguesa, fueron disciplinadamente encuadrados por un nacionalismo que se jactaba, y con razón, de poder fabricar etnia a partir de cualquier materia prima, más maleable cuanto más desarraigada. En cambio, la vida que refleja el espejo móvil de la gran novela, por muy universal que sea el horizonte a que apunta su pretensión moral, jamás se somete a conformismos gregarios.
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miércoles, abril 22, 2009
martes, abril 21, 2009
Lecturas sorprendentes.
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Es el caso de My silent war, de «Kim» Philby. Desde su mismo comienzo, desde la propia dedicatoria: 'A los camaradas que me mostraron la forma de servir' pues, ¿a qué camaradas se refiere este maestro del doble juego? ¿Los británicos, los soviéticos, los unos y los otros?
Leer, ver cómo narra con excelente estilo su carrera en los servicios de Inteligencia británicos con el trasfondo de su pertenencia en cuerpo y alma a los soviéticos, vislumbrado en mínimas alusiones en una buena parte del volumen y que solo en la final se hace explícito, no puede por menos que causar asombro. Cuesta creer que se pudiera dar semejante malabarismo en actividad tan controlada como la del espionaje, y justamente en Servicios de muchísimo prestigio como los del Reino Unido; y aun también medio 'sirvió' en los de los norteamericanos por su estrecha colaboración con ellos durante su estancia en los Estados Unidos, allí destacado por los suyos [con este doble agente, los 'suyos' es engañoso: tanto puede referirse a sus compatriotas como a los soviéticos, o a ambos; que tal ambigüedad alcanza, como ya dije, a la propia dedicatoria].
A todos supo burlar, en un juego cuya apuesta era la muerte, y a los suyos -aquí, sin ambages ya, los soviéticos- servir con inteligencia y voluntad ejemplares. Si puede aplicarse tal concepto, de ejemplaridad, a un hombre semejante.
Leer, ver cómo narra con excelente estilo su carrera en los servicios de Inteligencia británicos con el trasfondo de su pertenencia en cuerpo y alma a los soviéticos, vislumbrado en mínimas alusiones en una buena parte del volumen y que solo en la final se hace explícito, no puede por menos que causar asombro. Cuesta creer que se pudiera dar semejante malabarismo en actividad tan controlada como la del espionaje, y justamente en Servicios de muchísimo prestigio como los del Reino Unido; y aun también medio 'sirvió' en los de los norteamericanos por su estrecha colaboración con ellos durante su estancia en los Estados Unidos, allí destacado por los suyos [con este doble agente, los 'suyos' es engañoso: tanto puede referirse a sus compatriotas como a los soviéticos, o a ambos; que tal ambigüedad alcanza, como ya dije, a la propia dedicatoria].
A todos supo burlar, en un juego cuya apuesta era la muerte, y a los suyos -aquí, sin ambages ya, los soviéticos- servir con inteligencia y voluntad ejemplares. Si puede aplicarse tal concepto, de ejemplaridad, a un hombre semejante.
lunes, abril 20, 2009
domingo, abril 19, 2009
El académico la ha pifiado.
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'OBAMA Y LA TIRANÍA CUBANA
Luis María ANSON
El embargo de Estados Unidos a Cuba es una memez que casi ninguna nación ha respetado. Pero al hablar de Cuba no se puede olvidar ni un instante que el pueblo de aquella nación padece desde hace 50 años una dictadura feroz que se ha convertido en tiranía. Ni derechos humanos ni partidos políticos ni libertad de expresión, de reunión o de manifestación. Nada de nada. El más mínimo vestigio de libertad se ha extirpado en Cuba hasta su misma raíz. Los disidentes políticos están en prisión como si fueran delincuentes comunes. La opresión asfixia y se une a la general miseria del pueblo mientras una clase privilegiada, la que denunció Milovan Djilas, disfruta de todo. Cuba es lo más parecido a una sociedad medieval.
Si Obama decide suprimir el embargo sea bienvenido, siempre y cuando no se convierta en un balón de oxígeno para prolongar la agonía de la dictadura que asfixia al pueblo cubano. Desde que organicé la agencia Efe en Cuba, tengo conciencia clara y directa de lo que allí ocurre, de la opresión política, de la persecución a discrepantes e intelectuales, del abuso constante, del acoso a todos los que no se hinquen genuflexos ante el tirano Castro.
Cincuenta años de dictadura feroz. No recuerdo precedentes de una atrocidad semejante en la época contemporánea. Por eso hay que contener la simpatía que despertará siempre la nación débil enfrentada al Imperio para mostrar una y otra vez que el régimen cubano no se merece nada mientras no respete los derechos humanos, mientras no acepte la libertad de expresión, de reunión, de manifestación, de partidos políticos, mientras no pida perdón al pueblo por los crímenes incesantes que en la isla antillana se han cometido durante medio siglo.'
Luis María ANSON
El embargo de Estados Unidos a Cuba es una memez que casi ninguna nación ha respetado. Pero al hablar de Cuba no se puede olvidar ni un instante que el pueblo de aquella nación padece desde hace 50 años una dictadura feroz que se ha convertido en tiranía. Ni derechos humanos ni partidos políticos ni libertad de expresión, de reunión o de manifestación. Nada de nada. El más mínimo vestigio de libertad se ha extirpado en Cuba hasta su misma raíz. Los disidentes políticos están en prisión como si fueran delincuentes comunes. La opresión asfixia y se une a la general miseria del pueblo mientras una clase privilegiada, la que denunció Milovan Djilas, disfruta de todo. Cuba es lo más parecido a una sociedad medieval.
Si Obama decide suprimir el embargo sea bienvenido, siempre y cuando no se convierta en un balón de oxígeno para prolongar la agonía de la dictadura que asfixia al pueblo cubano. Desde que organicé la agencia Efe en Cuba, tengo conciencia clara y directa de lo que allí ocurre, de la opresión política, de la persecución a discrepantes e intelectuales, del abuso constante, del acoso a todos los que no se hinquen genuflexos ante el tirano Castro.
Cincuenta años de dictadura feroz. No recuerdo precedentes de una atrocidad semejante en la época contemporánea. Por eso hay que contener la simpatía que despertará siempre la nación débil enfrentada al Imperio para mostrar una y otra vez que el régimen cubano no se merece nada mientras no respete los derechos humanos, mientras no acepte la libertad de expresión, de reunión, de manifestación, de partidos políticos, mientras no pida perdón al pueblo por los crímenes incesantes que en la isla antillana se han cometido durante medio siglo.'
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La primera, en la frente: 'El embargo de Estados Unidos a Cuba es una memez que casi ninguna nación ha respetado.' [¡Y qué el respeto o no respeto al embargo de otras naciones! Precisamente por ser eso, y no un bloqueo, solo a los propios USA les está obligado el respetarlo y en nada el hacerlo respetar. Los demás, harán, han hecho, en eso de su capa un sayo. ¿Y por eso es 'una memez'? Que no se ve dé más razones].
La segunda, en la boca: 'Si Obama decide suprimir el embargo sea bienvenido, siempre y cuando no se convierta en un balón de oxígeno para prolongar la agonía de la dictadura que asfixia al pueblo cubano.' [En relación con el punto anterior ¡áteme esa mosca por el rabo!].
Y la tercera, en el pecho: ' Por eso hay que contener la simpatía que despertará siempre la nación débil enfrentada al Imperio...'. ['Imperio', dice el Inmortal, como un progrepijo cualquiera. Anda y que te den por el culo, so bobo].
La segunda, en la boca: 'Si Obama decide suprimir el embargo sea bienvenido, siempre y cuando no se convierta en un balón de oxígeno para prolongar la agonía de la dictadura que asfixia al pueblo cubano.' [En relación con el punto anterior ¡áteme esa mosca por el rabo!].
Obama.
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> 'Durante su estancia -en la V Cumbre de las Américas, que se ha clausurado este domingo en Trinidad y Tobago- el mandatario ha obtenido abundantes elogios de sus socios en América Latina por su promesa de una "alianza de iguales" en el continente y ofertas de cooperación en ámbitos como la lucha contra la crisis económica o contra el cambio climático.'
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Hombre, lo de la 'cooperación', pase: es concepto que lo mismo sirve para un roto que para un descosido. Pero lo de una alianza de iguales... joder, iguales del todo, claro que sí ¡digo que no! [pues como luego resulta que de igualdad nada de nada, que como decía aquel que lo decía 'lo que no pué ser no pué ser y además es imposible', vienen las frustraciones y el desespero y más antiamericanismo y lo ya tan visto y oído al respecto].
Me da que éste, en buenismo y palabrería hueca, va a dejar en mantillas a Zapatero.
El mejor [CXXX].

Bolonia, por Jon Juaristi en ABC.
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IMPARTÍ mi primera clase en la universidad sin haber llegado a la treintena. La edad de la mayoría de mis alumnos era muy cercana a la mía (muchos de ellos la sobrepasaban). Teníamos entonces un lenguaje común, parecidas preocupaciones y similar desaliño indumentario. Los estudiantes que asistían a mis cursos de literatura leían con fervor a los clásicos y a los modernos. Eran buenos cinéfilos, con gustos musicales y artísticos asimismo refinados. Casi todos habían elegido la carrera por influencia de entusiastas profesores de bachillerato o tras una larga experiencia como autodidactas, y, desde luego, todos aspiraban a enseñar algún día en institutos o facultades. La vida da muchas vueltas, pero los estudiantes que conocí entonces, en un apreciable número, son hoy docentes e investigadores, y algunos, escritores de reconocido talento. La universidad que estrenábamos carecía de recursos que ahora nos parecen indispensables. No había todavía ordenadores; las aulas del antiguo seminario diocesano que ocupábamos eran inhóspitas; los fondos de la biblioteca, claramente deficitarios. En aquel profesorado predominaban los penenes con sueldos ridículos que, como yo, preparaban sus tesis, pero existía una firme noción de autoridad intelectual, y tanto los profesores en formación como los estudiantes buscaban y elegían a sus maestros entre los escasos catedráticos de prestigio que la recién nacida universidad había conseguido atraerse. Había, en fin, urgencia y pasión por aprender. Éramos conscientes de las carencias de una región secularmente privada de centros de enseñanza superior, y, aun en medio de la terrible violencia de aquellos años en el país vasco, conseguimos preservar de la misma un espacio idóneo para la transmisión del saber.
Fue una época breve e inolvidable. Contra lo que establece el tópico, resultó posible, en condiciones de masificación, e incluso de una cierta horizontalidad y camaradería interestamental, construir una auténtica comunidad universitaria. Los maestros seguían siendo maestros aunque nos fuésemos con ellos de copas. Volvería a aquel tiempo sin pensármelo dos veces, y me sobraría Bolonia o cualquier otra tentativa reformista. Pero no duró mucho, no podía durar. Retrospectivamente, lo veo como un breve oasis en el período culminante de la transición a la democracia. No es el momento de averiguar las causas de su desvanecimiento, ni pienso que analizarlas con detalle cambiaría la situación. Porque el caso es que, a lo largo de los treinta años que siguieron, el deterioro fue constante y atroz. Tengo mi teoría sobre el particular y, aunque me guardaré de exponerla aquí, adelanto que no creo que la universidad pueda soportar altos niveles de institucionalización. Las instituciones complejas tienden a ser destructivas, y cuanto más cerradas, peor. El ordenancismo, la funcionarización, la proliferación endógena de organismos burocráticos ha crecido en paralelo con el progresivo desplome de la enseñanza universitaria. Unas estructuras más flexibles y abiertas, menos institucionales, le habrían permitido adaptarse espontáneamente a los cambios externos. Seguramente, Bolonia no es la panacea. Desconfío, en principio, de las reformas universitarias emprendidas desde los gobiernos, pero, cuando la propia universidad se muestra incapaz de salir por sí misma de un estado agónico, mejor es eso que nada. Por tanto, lejos de compartir las demandas de ralentización del proceso, opino que hay que completarlo cuanto antes y que en este asunto no sirve la vieja y prudente máxima de la superioridad de lo malo conocido.
Fue una época breve e inolvidable. Contra lo que establece el tópico, resultó posible, en condiciones de masificación, e incluso de una cierta horizontalidad y camaradería interestamental, construir una auténtica comunidad universitaria. Los maestros seguían siendo maestros aunque nos fuésemos con ellos de copas. Volvería a aquel tiempo sin pensármelo dos veces, y me sobraría Bolonia o cualquier otra tentativa reformista. Pero no duró mucho, no podía durar. Retrospectivamente, lo veo como un breve oasis en el período culminante de la transición a la democracia. No es el momento de averiguar las causas de su desvanecimiento, ni pienso que analizarlas con detalle cambiaría la situación. Porque el caso es que, a lo largo de los treinta años que siguieron, el deterioro fue constante y atroz. Tengo mi teoría sobre el particular y, aunque me guardaré de exponerla aquí, adelanto que no creo que la universidad pueda soportar altos niveles de institucionalización. Las instituciones complejas tienden a ser destructivas, y cuanto más cerradas, peor. El ordenancismo, la funcionarización, la proliferación endógena de organismos burocráticos ha crecido en paralelo con el progresivo desplome de la enseñanza universitaria. Unas estructuras más flexibles y abiertas, menos institucionales, le habrían permitido adaptarse espontáneamente a los cambios externos. Seguramente, Bolonia no es la panacea. Desconfío, en principio, de las reformas universitarias emprendidas desde los gobiernos, pero, cuando la propia universidad se muestra incapaz de salir por sí misma de un estado agónico, mejor es eso que nada. Por tanto, lejos de compartir las demandas de ralentización del proceso, opino que hay que completarlo cuanto antes y que en este asunto no sirve la vieja y prudente máxima de la superioridad de lo malo conocido.
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Universidades
- [Política y vida y pesadumbre].
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> '4 de marzo [de 1933]
Esta mañana ha llegado Casares, y a las diez y media se ha presentado en mi despacho. Está de mejor color, pero muy estropeado aún; tiene fiebre todos los días. Hablamas hasta la una. Le cuento todo lo que ha pasado para ponerlo al día y que no cometa anacronismos. Su resolución es dimitir .../... Aún estaba aquí Casares cuando ha llegado Gabriel Franco, que forma parte de la comisión parlamentaria que va hoy a Casas Viejas. Quiere conocer nuestros puntos de vista. Le cuento lo que sabemos por la declaración de Artal y la negativa de Rojas; que no ponga límite a nada.
Recibo luego a una señorita alemana que, asistida de un taquígrafo, me hace una interviú. Se propone publicar un libro sobre España. Me pregunta una porción de simplezas; yo le contesto cualquier cosa, y se va muy contenta.
Al salir, el taquígrafo aprovecha la ocasión para pedirme una recomendación.' [Manuel Azaña. Diarios, 1932-1933/Los cuadernos robados].
Esta mañana ha llegado Casares, y a las diez y media se ha presentado en mi despacho. Está de mejor color, pero muy estropeado aún; tiene fiebre todos los días. Hablamas hasta la una. Le cuento todo lo que ha pasado para ponerlo al día y que no cometa anacronismos. Su resolución es dimitir .../... Aún estaba aquí Casares cuando ha llegado Gabriel Franco, que forma parte de la comisión parlamentaria que va hoy a Casas Viejas. Quiere conocer nuestros puntos de vista. Le cuento lo que sabemos por la declaración de Artal y la negativa de Rojas; que no ponga límite a nada.
Recibo luego a una señorita alemana que, asistida de un taquígrafo, me hace una interviú. Se propone publicar un libro sobre España. Me pregunta una porción de simplezas; yo le contesto cualquier cosa, y se va muy contenta.
Al salir, el taquígrafo aprovecha la ocasión para pedirme una recomendación.' [Manuel Azaña. Diarios, 1932-1933/Los cuadernos robados].
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En estos días en los que se está hablando, y no muy piadosamente, del juicio que pueda merecer la capacidad intelectual del presidente del Gobierno de España, leer esos Diarios -como los otros del mismo autor, y dejo de lado el resto de su obra- causa pesadumbre.viernes, abril 17, 2009
De los buenos [CLIV].
Lucros cesantes, por Ignacio Ruiz Quintano, en ABC.•
Por «lucro cesante» ha de entenderse popularmente el ministro que se va. España, hoy, es el país donde todo el que quiere puede ser ministro. El ministro llega, se hace rico -hablamos de un sueldo para toda la vida- y, cuando lo echan, se va. Franco los echaba mandándoles a un motorista y Zapatero los echa mandándoles a un aviador. De la «Sanglas» al «Mystere»: en eso, al cabo, ha consistido la santa transición de la dictadura a la democracia. Cuando al ministro Solís se lo llevó el motorista de Franco, el egabrense tenía amasada una «fortuna» de sesenta y cinco mil pesetas, que debe de ser un pico de lo que cuesta sólo el cuarto del «Four Seasons» de El Cairo donde se hospedaba el ministro Molina cuando fue a llevárselo el aviador de Zapatero. Molina pudo haberse encaramado al pincho de una pirámide, pero se ve que, al ver la pegatina de la Fuerza Aérea, se dio cuenta de que todo estaba perdido. El mensaje de Zapatero es claro: «No importa dónde os escondáis. Donde quiera que lo hagáis, allá os encontraré». La técnica lo puede todo. Por la Red circula para asombro de todo el mundo la fotografía panorámica de 1.474 megapíxeles -los dedos se nos hacen huéspedes- tomada durante el discurso inaugural del huero, chirle y hebén Obama. Apuntas con el ratón a cualquier estantería de cabezas, apartas a un caballero y le cuentas hasta los pelos que le crecen en el pestorejo. ¿No dijo Pemán que las Asambleas de cualquier clase son unas congregaciones de hombres presididos por fotógrafos? Ahora imaginen ustedes que los fotógrafos son de la Cía. O de Zapatero, que está como loco, el hombre, con lo de los megapíxeles, y podría encargar al afligido Molina la divertida misión de digitalizar tan milagrosamente como la foto de Obama todas las imágenes de las manifestaciones de la Plaza de Oriente que duermen en los archivos. ¡Cielos, qué baile de máscaras! Y sólo con subir o bajar el ratón. Se acabaron, pues, los pueblos sin historia que tanta pena daban a Cioran.
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Ignacio Ruiz Quintano
jueves, abril 16, 2009
martes, abril 14, 2009
De los buenos [CLIII].

Roto el juego de abalorios, por Hermann Tertsch en ABC.
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¡CÓMO se han puesto nuestros nacionalistas vascos ante el hecho de que van a dejar de mandar y de manejar los presupuestos como el dinerito de la abuela! Ahora resulta, nos cuentan en su feria patriótica anual, en la que cada vez son menos pero más sufrientes, que los socialistas vascos son unos monstruos que quieren que ondee la bandera española en Ajuria Enea. ¡Nada menos que la bandera española! ¡Qué bárbaros! Tremenda indignación de ese Urkullu que dicen moderado. Txikos de corbata y servilleta de lino. ¿A quién puede extrañar que ETA y sus cuatreros del pelo encrespado y el piercing digan que los socialistas son objetivo prioritario? ¿No lo eran antes? ¿Ni siquiera cuando se fueron al garete las amables tertulias de Elgoibar? Que se lo pregunten a la familia de Isaías Carrasco. Este arrebato de indignación de los abertzales, los que comen con cubierto y los demás, no deja de ser una sobreactuación patética. Cuando en realidad los socialistas vascos son exactamente los mismos que se han pasado la legislatura anterior aprobando los presupuestos nacionalistas, con apoyos financieros a grupos etarras incluidos, pesebrazo y barra libre. A cambio, por supuesto, de favor similar en las votaciones de los presupuestos en Madrid de los señores Zapatero y Solbes. Que son otras cuentas de la mercería de la abuela Clota, por cierto. Como las del tripartito catalán, cuyo gasto en pago de proyectos de adocenamiento, adoctrinamiento, intimidación y manipulación del pasado y del presente sigue escalando cotas. ¿Y qué decir del paisaje de desarrollo y probidad del paisano de Montilla que es Manuel Chaves, la savia nueva del nuevo Gobierno? Lo único que hay que hacer bien es exigir. Y el dinero público fluye, incluso cuesta arriba. Basta ser nacionalista o socialista -o, preferiblemente, ambas cosas a la vez-. Pónganlas en el orden que quieran. Lógica e instinto que surgen de la combinación acaban siendo las mismas.
Como ven ustedes el círculo se cierra bien. Seamos exactos, se cerraba bien. Hasta ahora. Hace un año era aún perfecto. Parecía que no había mentira ni realidad, desafuero, incompetencia, abuso u obscenidad que supusieran costes políticos a los gobernantes en la Sagrada Alianza de la Superioridad Moral. Pero la aritmética es muy traicionera. Y aunque bombardeados por basura informativa e ideológica y en muchos rincones intimidados en la vida cotidiana, parece que los españoles han dado un definitivo espaldarazo a los proyectos mágicos de Zapatero. Ahora, Galicia y el País Vasco han roto el círculo, el sistema idílico, el juego de abalorios. La sensación de impunidad y barra libre que el Gran Timonel transmitía a sus socios se ha quebrado. Nacionalistas y socialistas traicionados saben que ya no comparten intereses. Zapatero, eso ya está claro hoy, podrá seguir mintiendo. Pero su capacidad de seguir engañando se ha desmoronado. En la mar arbolada de la crisis la tripulación ha comenzado una revuelta para poner al Gran Timonel en el sitio del que nunca debió salir.
Como ven ustedes el círculo se cierra bien. Seamos exactos, se cerraba bien. Hasta ahora. Hace un año era aún perfecto. Parecía que no había mentira ni realidad, desafuero, incompetencia, abuso u obscenidad que supusieran costes políticos a los gobernantes en la Sagrada Alianza de la Superioridad Moral. Pero la aritmética es muy traicionera. Y aunque bombardeados por basura informativa e ideológica y en muchos rincones intimidados en la vida cotidiana, parece que los españoles han dado un definitivo espaldarazo a los proyectos mágicos de Zapatero. Ahora, Galicia y el País Vasco han roto el círculo, el sistema idílico, el juego de abalorios. La sensación de impunidad y barra libre que el Gran Timonel transmitía a sus socios se ha quebrado. Nacionalistas y socialistas traicionados saben que ya no comparten intereses. Zapatero, eso ya está claro hoy, podrá seguir mintiendo. Pero su capacidad de seguir engañando se ha desmoronado. En la mar arbolada de la crisis la tripulación ha comenzado una revuelta para poner al Gran Timonel en el sitio del que nunca debió salir.
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País Vasco
lunes, abril 13, 2009
Cultura del Far-West.
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Estos yankis son la rehostia: ¡todo lo resuelven a tiro limpio. [El detalle de que la liberación se hizo en tanto uno de los 'corsarios' -que así los he visto designados en algún sitio de la red- negociaba la misma en el destructor añade burla a la injuria. Ja, ja, ja... ¡qué cabrones son!].
domingo, abril 12, 2009
El mejor [CXXIX].

Naufragios, por Jon Juaristi en ABC.
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HOY es Aberri Eguna, el «Día de la Patria« de los nacionalistas vascos, y uno siente cierta curiosidad por saber cómo van a celebrarlo ante la perspectiva inmediata de su paso a la oposición. Durante el franquismo, el Domingo de Pascua llegó a ser una fecha central de la clandestinidad vasca, nacionalista y de izquierda, que preparaba movilizaciones o no, según cómo fuese la coyuntura, pero nunca dejaba de aludir al significado democrático de la celebración. Porque se daba por sentado que las reivindicaciones nacionalistas eran democráticas y que todo vasco, por el hecho de serlo, estaba oprimido en su nacionalidad.
Fue un equívoco que se deshizo en las tres décadas de gobiernos del PNV, monocolores o, en cualquier caso, cortados a su medida. El Aberri Eguna perdió a lo largo de aquéllas su resonancia emocional para la parte de la población que, no siendo nacionalista, había confiado alguna vez en el mito tribal de la integración. A estas alturas, parece sencillamente absurdo que se reconociera al nacionalismo la capacidad de decidir quién merecía la condición de vasco auténtico, pero, de hecho, la izquierda padeció durante mucho tiempo un complejo de inferioridad semejante al que todavía sufre buena parte de la población española ante la izquierda misma, a la que, más o menos inconscientemente, otorga el monopolio de la virtud cívica y de la justicia social. El origen de ambas confusiones es parecido, o se ajusta a una misma lógica. En el primer caso, se creía que España (o sus clases dominantes) oprimía a los vascos; en el segundo, que las clases dominantes oprimen a los trabajadores (o a la izquierda), y partiendo de estas premisas, se tendía o se tiende a suponer que los presuntos oprimidos excretan perfume.
El Aberri Eguna se celebró por vez primera en 1932, como fiesta netamente partidista del PNV, y con un carácter más religioso que político, toda vez que los nacionalistas formaban entonces un bloque «católico» con los tradicionalistas contra el laicismo de los republicanos y de la izquierda. En realidad, podría enmarcarse la invención del Aberri Eguna en el despertar de la militancia católica contra las medidas anticlericales del gobierno -la disolución de la Compañía de Jesús- y el famoso artículo 26 de la Constitución. Los asistentes al primer día de la Patria Vasca se concentraron en torno al monumento bilbaíno al Sagrado Corazón. Sólo después, en años sucesivos, el significado político fue imponiéndose sobre el religioso. Tras la guerra civil, no se convocó un Aberri Eguna hasta 1964, en Irún, adhiriéndose ETA, que irrumpía así en la movilización de masas, a la convocatoria del PNV. Durante los últimos años del franquismo, la fecha fue clave en la estrategia etarra de «acción-represión» y comenzó a ejercer una verdadera fascinación sobre la izquierda, que la incorporó a su calendario con una connotación «democrática» parangonable a la que el Primero de Mayo detentaba como efemérides de la lucha obrera. Sin embargo, tras el ascenso del PNV al gobierno autónomo, que coincidió con la crisis terminal del Partido Comunista de Euskadi, el Aberri Eguna recobró su significado exclusivamente nacionalista. No consiguió, a pesar de ello, aunar a las diferentes fuerzas abertzales, que lo han utilizado para escenificar sus disensiones mediante convocatorias por separado. Probablemente, la de este año resultará ilustrativa, no tanto por la retórica, que se promete áspera e insurreccional, sino por su carácter fraccionado o unitario, como indicio de que el naufragio del nacionalismo se consuma o si va para largo.
Fue un equívoco que se deshizo en las tres décadas de gobiernos del PNV, monocolores o, en cualquier caso, cortados a su medida. El Aberri Eguna perdió a lo largo de aquéllas su resonancia emocional para la parte de la población que, no siendo nacionalista, había confiado alguna vez en el mito tribal de la integración. A estas alturas, parece sencillamente absurdo que se reconociera al nacionalismo la capacidad de decidir quién merecía la condición de vasco auténtico, pero, de hecho, la izquierda padeció durante mucho tiempo un complejo de inferioridad semejante al que todavía sufre buena parte de la población española ante la izquierda misma, a la que, más o menos inconscientemente, otorga el monopolio de la virtud cívica y de la justicia social. El origen de ambas confusiones es parecido, o se ajusta a una misma lógica. En el primer caso, se creía que España (o sus clases dominantes) oprimía a los vascos; en el segundo, que las clases dominantes oprimen a los trabajadores (o a la izquierda), y partiendo de estas premisas, se tendía o se tiende a suponer que los presuntos oprimidos excretan perfume.
El Aberri Eguna se celebró por vez primera en 1932, como fiesta netamente partidista del PNV, y con un carácter más religioso que político, toda vez que los nacionalistas formaban entonces un bloque «católico» con los tradicionalistas contra el laicismo de los republicanos y de la izquierda. En realidad, podría enmarcarse la invención del Aberri Eguna en el despertar de la militancia católica contra las medidas anticlericales del gobierno -la disolución de la Compañía de Jesús- y el famoso artículo 26 de la Constitución. Los asistentes al primer día de la Patria Vasca se concentraron en torno al monumento bilbaíno al Sagrado Corazón. Sólo después, en años sucesivos, el significado político fue imponiéndose sobre el religioso. Tras la guerra civil, no se convocó un Aberri Eguna hasta 1964, en Irún, adhiriéndose ETA, que irrumpía así en la movilización de masas, a la convocatoria del PNV. Durante los últimos años del franquismo, la fecha fue clave en la estrategia etarra de «acción-represión» y comenzó a ejercer una verdadera fascinación sobre la izquierda, que la incorporó a su calendario con una connotación «democrática» parangonable a la que el Primero de Mayo detentaba como efemérides de la lucha obrera. Sin embargo, tras el ascenso del PNV al gobierno autónomo, que coincidió con la crisis terminal del Partido Comunista de Euskadi, el Aberri Eguna recobró su significado exclusivamente nacionalista. No consiguió, a pesar de ello, aunar a las diferentes fuerzas abertzales, que lo han utilizado para escenificar sus disensiones mediante convocatorias por separado. Probablemente, la de este año resultará ilustrativa, no tanto por la retórica, que se promete áspera e insurreccional, sino por su carácter fraccionado o unitario, como indicio de que el naufragio del nacionalismo se consuma o si va para largo.
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sábado, abril 11, 2009
Sionistas y antisionistas.
•
> '.../... El odio al judío se autoproclama en nuestros días «antisionista». No reprocha al judío su raza; un absurdo, lo sabe, en el sentido biológico del término, sino su solidaridad «expontánea» con el Estado de Israel. El muchacho vilipendiado y maltratado vale para futruro soldado de Sharon&Co, aunque viva en Sarcellles o estudie en el Liceo Montaigne. El intelectual neoyorquino o parisino de ascendencia judía tiene las manos manchadas de sangre palestina, a menos que no jure por Yaser Arafat e injurie a Sharon. Tertium non datur, contar hasta tres está prohibido, uno es sionista o antisionista.
¿Qué significa hoy en día el término « sionista»? En otros tiempos designaba un compromiso específico, el de cumplir el alya partiendo a construir un Estado judío sobre la tierra de los lejanos antepasados bíblicos. Herzl fue su promotor en el siglo XIX. En la medida en que las fronteras se encuentran abiertas, que los visados y los pasaportes están en nuestras latitudes a disposición de todos, nadie puede decir que existe en Francia, en Europa, en Estados Unidos, un solo sionista en el sentido tradicional de la palabra. ¿Quién impide a cualquiera en un país democrático hacer las maletas y comprar un billete de avión? ¿Quién le retiene durante toda su vida? Nadie.
Es forzoso pues concluir que, empleado peyorativa o positivamente, poco importa, el sentido de la palabra ha cambiado. Un judío de la diáspora se llama a sí mismo sionista cuando reconoce y defiende el derecho a la existencia de Israel, sin sentirse obligado por ello a emigrar a Jerusalén y sus alrededores. Recíprocamente, el antiguo antisemita se vuelve antisionista y confiere a la palabra «sionista» un significado ampliado: Israel es un Estado predador históricamente, criminal actualmente, su legitimidad es dudosa, su derecho a la existencia no es evidente, y los que tienen otra opinión -«los sionistas»- se vuelven cómplices de los criminales.
El debate de ayer entre sionistas y antisionistas, entre los judíos pioneros y los que se negaban a emigrar, está superado. Era un debate entre judíos. Actualmente, ese debate opone pura y simplemente a los que piensan que el Estado de Israel tiene derecho a existir, al menos tanto como cualquier otro con representación en la ONU, y los que piensan, más o menos, que no. El debate ya no queda reservado a los judíos.' [En Le Discours de la haine, de André Glucksmann, 2004].
¿Qué significa hoy en día el término « sionista»? En otros tiempos designaba un compromiso específico, el de cumplir el alya partiendo a construir un Estado judío sobre la tierra de los lejanos antepasados bíblicos. Herzl fue su promotor en el siglo XIX. En la medida en que las fronteras se encuentran abiertas, que los visados y los pasaportes están en nuestras latitudes a disposición de todos, nadie puede decir que existe en Francia, en Europa, en Estados Unidos, un solo sionista en el sentido tradicional de la palabra. ¿Quién impide a cualquiera en un país democrático hacer las maletas y comprar un billete de avión? ¿Quién le retiene durante toda su vida? Nadie.
Es forzoso pues concluir que, empleado peyorativa o positivamente, poco importa, el sentido de la palabra ha cambiado. Un judío de la diáspora se llama a sí mismo sionista cuando reconoce y defiende el derecho a la existencia de Israel, sin sentirse obligado por ello a emigrar a Jerusalén y sus alrededores. Recíprocamente, el antiguo antisemita se vuelve antisionista y confiere a la palabra «sionista» un significado ampliado: Israel es un Estado predador históricamente, criminal actualmente, su legitimidad es dudosa, su derecho a la existencia no es evidente, y los que tienen otra opinión -«los sionistas»- se vuelven cómplices de los criminales.
El debate de ayer entre sionistas y antisionistas, entre los judíos pioneros y los que se negaban a emigrar, está superado. Era un debate entre judíos. Actualmente, ese debate opone pura y simplemente a los que piensan que el Estado de Israel tiene derecho a existir, al menos tanto como cualquier otro con representación en la ONU, y los que piensan, más o menos, que no. El debate ya no queda reservado a los judíos.' [En Le Discours de la haine, de André Glucksmann, 2004].
viernes, abril 10, 2009
Una vez más: un Cristo, unos novios y la Muerte.
•
Ved al Cristo clavado a sus maderos
mecido al son de música y de canto,
por manos de soldados verdaderos
y solo sobre ellos lo más santo.
Ahí están los bárbaros postreros
con un crucificado y con su espanto,
al paso los azures y los veros
enhiestos los guiones sin quebranto.
Ahí con blancos guantes caballeros
de un Rey cadáver único y sin manto,
le piden un acabe con aceros
jamás con cobardía o feble llanto.
*
[Mirad el genio hispano cómo advierte
y une en arte a lo sacro con la muerte.]
Ved al Cristo clavado a sus maderos
mecido al son de música y de canto,
por manos de soldados verdaderos
y solo sobre ellos lo más santo.
Ahí están los bárbaros postreros
con un crucificado y con su espanto,
al paso los azures y los veros
enhiestos los guiones sin quebranto.
Ahí con blancos guantes caballeros
de un Rey cadáver único y sin manto,
le piden un acabe con aceros
jamás con cobardía o feble llanto.
*
[Mirad el genio hispano cómo advierte
y une en arte a lo sacro con la muerte.]
jueves, abril 09, 2009
El arte de titular.
•
> 'Se desvanece la esperanza de hallar supervivientes del terremoto en Italia'.*
[¡Pobres italianos todos! ¡Dó habrán ido a parar!]
miércoles, abril 08, 2009
De los buenos [CLII].
El gobierno de madrid, por Ignacio Ruiz Quintano, en ABC.•
Domingo de Ramos, si no estrenas algo se te caen las manos. Madrid va a estrenar gobierno, ya que, para los españoles, «gobierno de Madrid» no es el de Aguirre, que ha acabado siendo un gobierno como de feria de San Isidro, sino el de Zapatero, que siempre fue un gobierno como de cámara oculta. ¿Qué motivo para la risa boba verían en la cuna de Kafka el huero, chirle y hebén Obama y el hebén, chirle y huero Zapatero? Dicen que a Zapatero le ha hecho gracia que Obama le llame «amigou», que es como le llama a uno, «amigou, amigou», el subsahariano que reparte sonrisas a la puerta del supermercado o los igualmente subsaharianos que venden sayas en la playa de Punta Umbría: «Amigou, amigou, rebajás del cortinglís». Obama va por el mundo de pedigüeño, y nadie sabe lo que nos va a costar la foto zapateril con el Voluntario Social de Chicago. Lo menos, otra División Azul para Afganistán, con Miguelito Barceló de artista voluntario para reconstruir los Budas de Bamiyán. El caso es que Zapatero estrena gobierno para que no se le caigan las manos. Como es del Barça, se trae a a la capital a Chaves, el tipo con cara de escudo del Barça, un campeón de la primera industria española que, como se sabe, es el paro. Con Zapatero y Chaves juntos, que se prepare Mugabe. El plan zapateril para la legislatura consiste en crear cinco o seis millones de pobres para poder dedicar la próxima a socorrerlos, que en eso radica el socialismo científico. ¿Socialismo científico? De ahí procede Pepiño Blanco, que no pasó de primero de Derecho en Santiago por eso, por no ser de Letras, razón por la cual lo destinan a Fomento hecho un Don Luis Pidal y Mon, el padre de Santa Maravillas. Y para la Economía, una dolorosa, la señorita Salgado, quien, tras habernos dejado sin fumar, pretenderá dejarnos sin cenar, pues se trata de una de esas mujeres-carpa que viven frías y convencidas de que, una vez puesto el sol, no puede haber condumio saludable ni honesto contubernio.
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martes, abril 07, 2009
De los buenos [CLI].

Una cumbre sobre las niñas, por Hermann Tertsch en ABC.
•
ME van a perdonar mi actitud de aguafiestas frente al desbordado entusiasmo que parece haber despertado, no sólo en la prensa adicta del Gobierno en este país, la gira supuestamente triunfal del presidente Barack Obama por Europa. Y que exprese la grima intelectual que me producen las edulcoradas interpretaciones que hace nuestro presidente Zapatero de unas intenciones de Obama que ni remotamente conoce. Y que revele mi repugnancia al baboseo del entusiasmo de todos los seguidores -interesados o no- de la nueva religión del voluntarismo total en las relaciones internacionales. Hay que congratularse, en efecto, de que la nueva administración norteamericana, deseosa de romper con el legado anterior, haya dejado de tratar a nuestros representantes legítimos como unos parias. Era deseable que Obama mostrara disposición a la normalidad y palabras amables sin compromiso. También con el presidente que gratuitamente insultó una vez y llamó varias veces a la deslealtad contra y nuestra común alianza, la última hace unas semanas.
Aplaudo las mil buenas intenciones del nuevo presidente norteamericano y su buena educación en este su primer viaje a Europa. Y que después de sus palabras de cortesía hacia España y Zapatero le dejara a éste farfullar dos frases y media sobre nuestra voluntad de paz y justicia -otra vez la Nada- antes de darle un cachete amable en el hombro que parecía responder a un miedo muy racional a que Zapatero se explayara. Estaría avisado. Al fin y al cabo el presidente de los Estados Unidos siempre anda mal de tiempo. Él no puede perder el tiempo con la alegría con la que lo hace el nuestro. Quizás quiera en algún momento, pero en todo caso no le dejan. Sugiere el gran columnista Santiago González que hablarían de sus niñas. Tienen dos cada uno. Es posible. Pero en la breve intimidad con la traductora. Por lo demás, como le comentaba Goethe a Eckermann en sus conversaciones, nada hay más ofensivo que hacer perder el tiempo y la paciencia al interlocutor y al público con obviedades grotescas como son las manifestaciones de la bondad propia. Los dos quieren a sus niñas y los dos quieren paz y justicia en el mundo. Nadie desea plagas y terremotos. Al menos no se espera una revelación contraria al respecto. Para mí Obama es aún una página en blanco que empezará a llenarse cuando tenga su primera crisis de voluntad y riesgo. Aún no la ha tenido. Guerrear en la crisis con dinero de los contribuyentes puede ser caro -incluso letal a largo plazo-, pero no es heroico. Reconozco también que sus bienaventuranzas sobre el mundo libre de armas nucleares dan cierto miedo. Su tendencia presbiteriana a no ver más que lo bueno en el enemigo, me recuerdan a otro presidente, Woodrow Wilson, que con su bondad ayudó mucho a hundir Europea en el caos, la miseria y el crimen. Respecto a Zapatero, tengo la convicción de que, después de la conversación sobre las niñas, Obama tiene ya un concepto más exacto sobre su capacidad y fiabilidad. Si no fuera así, pronto el mundo va a estar tan aviado como nosotros.
Aplaudo las mil buenas intenciones del nuevo presidente norteamericano y su buena educación en este su primer viaje a Europa. Y que después de sus palabras de cortesía hacia España y Zapatero le dejara a éste farfullar dos frases y media sobre nuestra voluntad de paz y justicia -otra vez la Nada- antes de darle un cachete amable en el hombro que parecía responder a un miedo muy racional a que Zapatero se explayara. Estaría avisado. Al fin y al cabo el presidente de los Estados Unidos siempre anda mal de tiempo. Él no puede perder el tiempo con la alegría con la que lo hace el nuestro. Quizás quiera en algún momento, pero en todo caso no le dejan. Sugiere el gran columnista Santiago González que hablarían de sus niñas. Tienen dos cada uno. Es posible. Pero en la breve intimidad con la traductora. Por lo demás, como le comentaba Goethe a Eckermann en sus conversaciones, nada hay más ofensivo que hacer perder el tiempo y la paciencia al interlocutor y al público con obviedades grotescas como son las manifestaciones de la bondad propia. Los dos quieren a sus niñas y los dos quieren paz y justicia en el mundo. Nadie desea plagas y terremotos. Al menos no se espera una revelación contraria al respecto. Para mí Obama es aún una página en blanco que empezará a llenarse cuando tenga su primera crisis de voluntad y riesgo. Aún no la ha tenido. Guerrear en la crisis con dinero de los contribuyentes puede ser caro -incluso letal a largo plazo-, pero no es heroico. Reconozco también que sus bienaventuranzas sobre el mundo libre de armas nucleares dan cierto miedo. Su tendencia presbiteriana a no ver más que lo bueno en el enemigo, me recuerdan a otro presidente, Woodrow Wilson, que con su bondad ayudó mucho a hundir Europea en el caos, la miseria y el crimen. Respecto a Zapatero, tengo la convicción de que, después de la conversación sobre las niñas, Obama tiene ya un concepto más exacto sobre su capacidad y fiabilidad. Si no fuera así, pronto el mundo va a estar tan aviado como nosotros.
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lunes, abril 06, 2009
Arreglando el mundo.
•
> '> 'Zapatero ofrece a la OTAN la ayuda de la Alianza de Civilizaciones' [que en tanto él arregla el mundo su gobierno haya hecho ¡crash! parece preocuparle poco a este peazo de estadista. Es que no nos lo merecemos].
•
¡Joer, qué despiste! Menos mal que el fiel Moratinos estaba al quite [aunque, vistos composición y caretos, a lo mejor lo hizo adrede]. Pero como es el Jefe, repitiéndola, se ha solucionado. O sea, que todo es una puta mierda.
domingo, abril 05, 2009
El mejor [CXXVIII].

Aborto, por Jon Juaristi en ABC.
•
LA perspectiva de la ampliación de la ley del aborto ha desencadenado, como no podía ser menos, una bronca de las de no te menees, que era lo que el Gobierno andaba buscando para apantallar en lo posible la crisis económica. En este asunto, la búsqueda de posiciones centradas y razonables parece una tarea destinada al fracaso. Vaya, pues, por delante que no pretendo nada por el estilo. Está claro que los supuestos de despenalización vigentes hasta ahora no concitaban la conformidad de un sector de la ciudadanía, que sigue y seguirá oponiéndose al aborto bajo cualquier supuesto, pero tampoco amenazaban con convertirse en motivo de disenso y movilización constante, ni en pretexto para que algunas de las mejores cabezas de este país se pusieran a desbarrar. La situación creada por los proyectos de la miembra más estúpida del gabinete no tiene nada de divertida, y, personalmente, me resulta penoso ver a personas que admiro defender tesis como el derecho a no nacer que, en su opinión, asiste a quienes no serían bien recibidos por sus progenitores.
Hablar de «ámbitos sagrados» en esta época equivale a mentar la bicha, toda vez que la cultura o la disolución cultural dominante rechaza con vehemencia histérica la sola idea de lo sagrado. Sin embargo, la sacralidad de la vida humana constituye un principio irrenunciable, no ya sólo desde un punto de vista religioso, sino meramente ético, y tomo el concepto de ética en su sentido original, etimológico, de preocupación por los límites. Lo sagrado es lo inaccesible, por estar situado más allá de un límite no franqueable. Sobre lo sagrado pesa una interdicción universal, expresa o tácita. Nuestra civilización se fundamenta en el reconocimiento de ese límite en lo que concierne a la vida humana. Un reconocimiento que se plasma en narraciones míticas y religiosas que avalan la prohibición de los sacrificios humanos, y en dicha prohibición, tanto en Atenas (Cécrope) como en Jerusalén (Abraham), hunde sus raíces la misma idea de libertad. Somos libres, gracias a que nuestros antepasados empezaron por liberarse de los dioses oscuros que se alimentaban de recién nacidos o de fetos humanos (por cierto, alimentarse de fetos humanos es el rasgo principal que las tradiciones cristiana, judía e islámica achacan a los pueblos de los Últimos Días, las hordas infernales de Gog y Magog).
Pasolini, que era comunista, se opuso en su día a la legalización del aborto, no por motivos religiosos, sino por su intuición, muy acertada, de que dicha medida relativizaría el carácter sagrado de la vida humana, sometiendo la definición de lo humano a convenciones culturales, cuando, precisamente, el gran logro de la civilización europea -según Pasolini, una civilización paradójicamente campesina- había consistido en liberar a lo humano de las constricciones de la cultura, situándolo en el origen de ésta, y no a la inversa, como lo han hecho todas las tradiciones míticas de los pueblos sacrificadores (según las cuales, son los dioses quienes crearon la cultura). No hablaba Pasolini de derechos del embrión o del feto, sino de sacralidad de los mismos, que no son personas (ni siquiera la Iglesia se plantea bautizar embriones), pero sí vida humana que pugna por existir, adquirir forma e individualizarse desde el fondo indiferenciado de la especie.
El totalitarismo clásico repartía brutal y arbitrariamente patentes de humanidad, y sacrificaba los excedentes en aras de la sociedad perfecta. El nuevo progresa al compás de la pedantería progre, como temía Pasolini. Pero, de todo esto, habrá que seguir hablando.
Hablar de «ámbitos sagrados» en esta época equivale a mentar la bicha, toda vez que la cultura o la disolución cultural dominante rechaza con vehemencia histérica la sola idea de lo sagrado. Sin embargo, la sacralidad de la vida humana constituye un principio irrenunciable, no ya sólo desde un punto de vista religioso, sino meramente ético, y tomo el concepto de ética en su sentido original, etimológico, de preocupación por los límites. Lo sagrado es lo inaccesible, por estar situado más allá de un límite no franqueable. Sobre lo sagrado pesa una interdicción universal, expresa o tácita. Nuestra civilización se fundamenta en el reconocimiento de ese límite en lo que concierne a la vida humana. Un reconocimiento que se plasma en narraciones míticas y religiosas que avalan la prohibición de los sacrificios humanos, y en dicha prohibición, tanto en Atenas (Cécrope) como en Jerusalén (Abraham), hunde sus raíces la misma idea de libertad. Somos libres, gracias a que nuestros antepasados empezaron por liberarse de los dioses oscuros que se alimentaban de recién nacidos o de fetos humanos (por cierto, alimentarse de fetos humanos es el rasgo principal que las tradiciones cristiana, judía e islámica achacan a los pueblos de los Últimos Días, las hordas infernales de Gog y Magog).
Pasolini, que era comunista, se opuso en su día a la legalización del aborto, no por motivos religiosos, sino por su intuición, muy acertada, de que dicha medida relativizaría el carácter sagrado de la vida humana, sometiendo la definición de lo humano a convenciones culturales, cuando, precisamente, el gran logro de la civilización europea -según Pasolini, una civilización paradójicamente campesina- había consistido en liberar a lo humano de las constricciones de la cultura, situándolo en el origen de ésta, y no a la inversa, como lo han hecho todas las tradiciones míticas de los pueblos sacrificadores (según las cuales, son los dioses quienes crearon la cultura). No hablaba Pasolini de derechos del embrión o del feto, sino de sacralidad de los mismos, que no son personas (ni siquiera la Iglesia se plantea bautizar embriones), pero sí vida humana que pugna por existir, adquirir forma e individualizarse desde el fondo indiferenciado de la especie.
El totalitarismo clásico repartía brutal y arbitrariamente patentes de humanidad, y sacrificaba los excedentes en aras de la sociedad perfecta. El nuevo progresa al compás de la pedantería progre, como temía Pasolini. Pero, de todo esto, habrá que seguir hablando.
viernes, abril 03, 2009
jueves, abril 02, 2009
España, Cataluña y País Vasco.
•
Siempre he creído, y también ahora lo creo, que si algún día España llega a romperse lo ha de ser por la costura de Cataluña y nunca por la del País Vasco; por mucha ETA y otros nacionalistas radicales que lo quieran. Lo que viene ocurriendo en el Principado y lo que va a ocurrir en Vascongadas parece avalarlo.
En todo caso, en cuanto a mí, que Cataluña se independice del todo de España, si lo es pacíficamente, me importa un carajo: buen viaje, cuando se vaya. Sin embargo, en lo referente al País Vasco, si ha de suceder -por improbable que me parezca- que lo sea cuando yo no pueda contemplarlo.
En todo caso, en cuanto a mí, que Cataluña se independice del todo de España, si lo es pacíficamente, me importa un carajo: buen viaje, cuando se vaya. Sin embargo, en lo referente al País Vasco, si ha de suceder -por improbable que me parezca- que lo sea cuando yo no pueda contemplarlo.
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miércoles, abril 01, 2009
De los buenos [CL].

El miedo y el divertimento, por Hermann Tertsch en ABC.
•
MONTECASSINO.
No es, por supuesto, un divertimento saber que nuestras instituciones se van a la mierda. Los hay entre nosotros tan preocupados por nuestro tejido institucional y también el legal que nos preocupamos y sufrimos incluso cuando las víctimas inmediatas del desmoronamiento son sus directos responsables, miembros de la secta tontiloca. Están demoliendo sin cesar, sin pausa, sin mayor aspaviento, las instituciones y organizaciones cívicas que los españoles han construido a partir de las cenizas durante décadas. Durante generaciones. Las están arrastrando por el lodo, despojándolas de dignidad y ridiculizando en su perfecta orgía del «aquí no pasa nada». El escándalo es mayúsculo. La vergüenza, infinita. Su repercusión es nula. «Aquí no pasa nada nunca» y todo será «como sea».
El problema está en que la calle lo acusa. No sé si les han insultado alguna vez en un paso de peatones. La primera vez que te llaman «hijo de puta» y te desean que seas deportado cuanto antes impresiona. El primer día que te llaman fascista cruzando una calle y te desean que terroristas palestinos te pillen cuanto antes, molesta. Cuando no te ha pasado nunca y siempre has sido un defensor de tus ideas, te llaman «nazi cabrón» en una esquina y te planteas en qué has ofendido a la gente para que te trate así por la calle. Empiezas a pensar en la razón por la que no estás ya seguro entre la gente. Y piensas ante todo en cómo hemos llegado tan lejos. En cómo han conseguido los peores hacerles con los argumentos. Y cómo los peores, los que nunca arriesgaron nada, han podido imponer con tanta violencia sus criterios al público. Lo cierto es que impuesta la selección negativa, lo único seguro ya es el miedo.
No es, por supuesto, un divertimento saber que nuestras instituciones se van a la mierda. Los hay entre nosotros tan preocupados por nuestro tejido institucional y también el legal que nos preocupamos y sufrimos incluso cuando las víctimas inmediatas del desmoronamiento son sus directos responsables, miembros de la secta tontiloca. Están demoliendo sin cesar, sin pausa, sin mayor aspaviento, las instituciones y organizaciones cívicas que los españoles han construido a partir de las cenizas durante décadas. Durante generaciones. Las están arrastrando por el lodo, despojándolas de dignidad y ridiculizando en su perfecta orgía del «aquí no pasa nada». El escándalo es mayúsculo. La vergüenza, infinita. Su repercusión es nula. «Aquí no pasa nada nunca» y todo será «como sea».
El problema está en que la calle lo acusa. No sé si les han insultado alguna vez en un paso de peatones. La primera vez que te llaman «hijo de puta» y te desean que seas deportado cuanto antes impresiona. El primer día que te llaman fascista cruzando una calle y te desean que terroristas palestinos te pillen cuanto antes, molesta. Cuando no te ha pasado nunca y siempre has sido un defensor de tus ideas, te llaman «nazi cabrón» en una esquina y te planteas en qué has ofendido a la gente para que te trate así por la calle. Empiezas a pensar en la razón por la que no estás ya seguro entre la gente. Y piensas ante todo en cómo hemos llegado tan lejos. En cómo han conseguido los peores hacerles con los argumentos. Y cómo los peores, los que nunca arriesgaron nada, han podido imponer con tanta violencia sus criterios al público. Lo cierto es que impuesta la selección negativa, lo único seguro ya es el miedo.
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lunes, marzo 30, 2009
Ganar y perder.
•
> -Bueno, Mike y yo tuvimos nuestras diferencias. Una de ellas fue que que yo sé perder y él es un ganador vengativo. [En Murder en the Hearse Degree, de Tim Cockey]
domingo, marzo 29, 2009
El mejor [CXXVII].

Prehistoria, por Jon Juaristi en ABC.
•
CON el paleontólogo Juan Luis Arsuaga comparto una infancia bilbaína y la convicción de que Baroja, más que novelista, era un gran poeta. Lo suficiente para que las sobremesas se prolonguen hasta el cierre del restaurante. En cierta ocasión, aguantamos hasta la madrugada, junto a Miguel Boyer, debatiendo sobre el tema fundamental de nuestra especie, es decir, los límites, no sólo cronológicos, de la categoría de humanidad. Arsuaga aporta a estas discusiones su saber científico y su extraordinaria capacidad de imaginar, que le permite esbozar reconstrucciones convincentes de aquella «mentalidad primitiva» de la que habló por vez primera Lévy-Bruhl, caracterizada por la ausencia del principio de contradicción, y que, en palabras de Arsuaga, no conocía límites entre lo humano y lo animal o entre la muerte y la vida. Ahí radica el escollo que se opone a una coincidencia total entre nuestras respectivas concepciones, porque sospecho que la humanización fue cuestión de descubrir e imponer límites, más que de inventar tecnologías. Pero, en fin, de Juan Luis se aprende siempre, y es un lujo tenerlo por amigo.
Como esta vez hablamos, sobre todo, de arte prehistórico, pasé los restos del día sumergido en la lectura de Los pintores de las cavernas, el apasionante ensayo de Gregory Curtis que acaba de publicar Turner. Y encontré allí algo no por conocido menos inquietante: la ausencia, en la pintura realista del paleolítico, de representaciones de la figura humana, que, cuando en raras ocasiones aparece, lo hace de forma tosquísima y esquemática. Era un mundo de animales, no de personas, observa Curtis, un divulgador ameno y bien informado. Puede que tal ausencia explique un relativo desinterés de los prehistoriadores en «las cuestiones filosóficas trascendentales que la arqueología y la antropología suscitan: para empezar, qué significa ser humano». Curtis subraya la indiferencia ante este asunto en el más grande de los prehistoriadores europeos del pasado siglo, el abate Breuil, aunque admite que, tanto en su caso como en el de su amigo y colaborador Teilhard de Chardin, dichas cuestiones estaban probablemente resueltas y asumidas en el plano de la fe católica. No deja de ser curioso que, en los campos de la paleontología y la Prehistoria, hayan destacado tanto sacerdotes como ateos confesos, que, a menudo, mantuvieron polémicas bastante agrias. La que enfrentó a Breuil con Gabriel de Mortillet, por ejemplo.
Sin embargo, a pesar de sus diferencias, ateos y curas tenían algo en común: una concepción teleológica del fenómeno humano. Breuil y Teilhard creían en Dios y eran providencialistas. De Mortillet afirmaba la equivalencia de evolución y Progreso. Unos y otros se esforzaban en adaptar la revolución que había provocado Darwin en la visión del mundo a sus creencias enfrentadas, pero partían de que la historia y el sentido de la humanidad se inscribían en un plan -de Dios o de la Naturaleza- que los trascendía. En el segundo centenario del nacimiento de Darwin, ambas certezas han sido marginadas del saber científico. Lo lamentable es que, como no podemos vivir en comunidad sin una cierta idea de lo humano, y dado que los científicos eluden el problema por tratarse de una cuestión metafísica, se encomienda tácitamente su definición al poder político. Partimos del supuesto de que una mayoría electoral legitima a cualquier imbécil para decidir sobre cuándo y cómo una vida adquiere la condición de humana. Esta invasión por las convenciones democráticas del único ámbito sagrado que nos quedaba redondea la victoria del totalitarismo.
Como esta vez hablamos, sobre todo, de arte prehistórico, pasé los restos del día sumergido en la lectura de Los pintores de las cavernas, el apasionante ensayo de Gregory Curtis que acaba de publicar Turner. Y encontré allí algo no por conocido menos inquietante: la ausencia, en la pintura realista del paleolítico, de representaciones de la figura humana, que, cuando en raras ocasiones aparece, lo hace de forma tosquísima y esquemática. Era un mundo de animales, no de personas, observa Curtis, un divulgador ameno y bien informado. Puede que tal ausencia explique un relativo desinterés de los prehistoriadores en «las cuestiones filosóficas trascendentales que la arqueología y la antropología suscitan: para empezar, qué significa ser humano». Curtis subraya la indiferencia ante este asunto en el más grande de los prehistoriadores europeos del pasado siglo, el abate Breuil, aunque admite que, tanto en su caso como en el de su amigo y colaborador Teilhard de Chardin, dichas cuestiones estaban probablemente resueltas y asumidas en el plano de la fe católica. No deja de ser curioso que, en los campos de la paleontología y la Prehistoria, hayan destacado tanto sacerdotes como ateos confesos, que, a menudo, mantuvieron polémicas bastante agrias. La que enfrentó a Breuil con Gabriel de Mortillet, por ejemplo.
Sin embargo, a pesar de sus diferencias, ateos y curas tenían algo en común: una concepción teleológica del fenómeno humano. Breuil y Teilhard creían en Dios y eran providencialistas. De Mortillet afirmaba la equivalencia de evolución y Progreso. Unos y otros se esforzaban en adaptar la revolución que había provocado Darwin en la visión del mundo a sus creencias enfrentadas, pero partían de que la historia y el sentido de la humanidad se inscribían en un plan -de Dios o de la Naturaleza- que los trascendía. En el segundo centenario del nacimiento de Darwin, ambas certezas han sido marginadas del saber científico. Lo lamentable es que, como no podemos vivir en comunidad sin una cierta idea de lo humano, y dado que los científicos eluden el problema por tratarse de una cuestión metafísica, se encomienda tácitamente su definición al poder político. Partimos del supuesto de que una mayoría electoral legitima a cualquier imbécil para decidir sobre cuándo y cómo una vida adquiere la condición de humana. Esta invasión por las convenciones democráticas del único ámbito sagrado que nos quedaba redondea la victoria del totalitarismo.
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[> '.../... Partimos del supuesto de que una mayoría electoral legitima a cualquier imbécil para decidir sobre cuándo y cómo una vida adquiere la condición de humana. Esta invasión por las convenciones democráticas del único ámbito sagrado que nos quedaba redondea la victoria del totalitarismo.' Del totalitarismo, dice, y dice bien: ¡Hueso duro de roer¡]sábado, marzo 28, 2009
viernes, marzo 27, 2009
Políticos y tontos.
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No todos los políticos son iguales. Alguno, como esa, es tonto por completo [y aun así menos que quien en tal periódico y a propósito de ello, ha escrito: 'La eurodiputada danesa Hanne Dahl ha logrado compaginar su trabajo en el Parlamento Europeo en Estrasburgo con su papel como madre y ha asistido a la sesión de votación celebrada hoy con su bebé'. Claro, un 'logro' espectacular: al alcance de eurodiputadas, que no me imagino a una secretaria o traductora, por no decir empleada de la limpieza, en ese parlamento a quien le hagan una foto tan preciosa].
jueves, marzo 26, 2009
Anhelo.
¡Ay, Señor Señor! Tú, que me conoces,
Esposo a quien me di en cuerpo y alma;
de Ti ha de ser anhelo por las hoces
primero que cilicio o que la palma,
Esposo a quien me di en cuerpo y alma;
de Ti ha de ser anhelo por las hoces
primero que cilicio o que la palma,
cuando uno mis plegarias a sus voces.
De los buenos [CXLIX].

Palabras malditas, por Hermann Tertsch en ABC.
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LA batalla ideológica por la posesión de las palabras no es nueva. Supongo, sin ninguna certeza, que se entabla de la forma en que hoy la conocemos con la Revolución Francesa. Supongo, insisto, en que es entonces cuando no sólo se inventan nuevos palabros y se asigna a ciertas palabras un significado distinto al que portaban antes de la caída del viejo régimen. Desde entonces siempre ha habido ofensivas ideológicas para dominar o secuestrar el lenguaje y proscribir la semántica no deseada. Lo sabemos por George Orwell, lo sabemos por Víctor Klemperer con su LTI (Lengua del Tercer Imperio) y lo sabemos por toda la deriva grotesca de movimientos ideológicos surgidos del sesentaiochismo, con vocación tan totalitaria como el comunismo, el nazismo y el fascismo clásicos.
Uno de los frentes de esta batalla se ha librado en el desprestigio por manipulación de ciertos términos. Entre ellos están por supuesto «elitismo» y «discriminación», pero también «prejuicio». Podría casi decirse que con la criminalización del contenido real de estos términos comienza una larga agonía del vigor y rigor en la voluntad de formación de los individuos que acaba desembocando ahora en una sociedad desvertebrada y hundida en la ciénaga de ese sentimentalismo intolerante, hostil al pensamiento racional, cuyos máximos representantes en España, o quizás en la tierra, podrían ser el presidente Zapatero y su ministra Aído. Personalmente creo que no hay nada mejor contra el totalitarismo que el elitismo, la discriminación y el prejuicio. El elitismo es la vocación de ser que debiera inculcarse a todos los seres humanos desde que comienzan a hablar y entender. Los niños debieran saber desde muy pequeños que todos somos iguales en derechos, pero que precisamente por eso todos tenemos el derecho a perseguir nuestras metas y objetivos más allá de los de otros.
La discriminación les parece terrible a nuestros gobernantes y por desgracia a la inmensa mayoría de los educadores, todos amamantados por esas ideas igualitaristas que tanto les gustan a quienes quieren gobernar a masas aborregadas y no a individuos con conciencia de ciudadanos libres. Pero la discriminación ¡ay! lo es todo porque es la libertad que tenemos los individuos a elegir entre las opciones que nos da la vida en cada minuto, desde la compañía a la lectura, desde los placeres a los gobernantes. Discriminar es imprescindible en la elección de los mejores en clase para que no se vean sometidos a la represión que les obligaría a ser igual que los peores. Enseñar a discriminar bien es la base de toda educación. Y es también el fundamento de toda democracia madura y sana porque así se sabrá elegir con criterio y sin dejarse engañar o embaucar por farsantes peores que uno mismo. Y ahí es donde interviene el prejuicio que procede de las conclusiones extraídas por el individuo de su formación, es decir, de las discriminaciones hechas por uno mismo o transmitidas por sus mayores. La lucha a favor del elitismo, de la discriminación y del prejuicio es por eso en realidad la lucha por el criterio, por la libertad del individuo. Por eso precisamente los combaten.
Uno de los frentes de esta batalla se ha librado en el desprestigio por manipulación de ciertos términos. Entre ellos están por supuesto «elitismo» y «discriminación», pero también «prejuicio». Podría casi decirse que con la criminalización del contenido real de estos términos comienza una larga agonía del vigor y rigor en la voluntad de formación de los individuos que acaba desembocando ahora en una sociedad desvertebrada y hundida en la ciénaga de ese sentimentalismo intolerante, hostil al pensamiento racional, cuyos máximos representantes en España, o quizás en la tierra, podrían ser el presidente Zapatero y su ministra Aído. Personalmente creo que no hay nada mejor contra el totalitarismo que el elitismo, la discriminación y el prejuicio. El elitismo es la vocación de ser que debiera inculcarse a todos los seres humanos desde que comienzan a hablar y entender. Los niños debieran saber desde muy pequeños que todos somos iguales en derechos, pero que precisamente por eso todos tenemos el derecho a perseguir nuestras metas y objetivos más allá de los de otros.
La discriminación les parece terrible a nuestros gobernantes y por desgracia a la inmensa mayoría de los educadores, todos amamantados por esas ideas igualitaristas que tanto les gustan a quienes quieren gobernar a masas aborregadas y no a individuos con conciencia de ciudadanos libres. Pero la discriminación ¡ay! lo es todo porque es la libertad que tenemos los individuos a elegir entre las opciones que nos da la vida en cada minuto, desde la compañía a la lectura, desde los placeres a los gobernantes. Discriminar es imprescindible en la elección de los mejores en clase para que no se vean sometidos a la represión que les obligaría a ser igual que los peores. Enseñar a discriminar bien es la base de toda educación. Y es también el fundamento de toda democracia madura y sana porque así se sabrá elegir con criterio y sin dejarse engañar o embaucar por farsantes peores que uno mismo. Y ahí es donde interviene el prejuicio que procede de las conclusiones extraídas por el individuo de su formación, es decir, de las discriminaciones hechas por uno mismo o transmitidas por sus mayores. La lucha a favor del elitismo, de la discriminación y del prejuicio es por eso en realidad la lucha por el criterio, por la libertad del individuo. Por eso precisamente los combaten.
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lunes, marzo 23, 2009
domingo, marzo 22, 2009
El mejor [CXXVI].
Pronóstico, por Jon Juaristi en ABC.
•
Resulta curioso, en tal sentido, el entusiasmo con que los socialistas coreaban lo de Patxi Lehendakari, la noche del 1 de marzo. Lehendakari es un término calcado sobre los vocablos fascistas de los años treinta que se referían al caudillaje de masas, como Führer, Duce, Conducator y, por supuesto, Caudillo, de los que es estrictamente sinónimo. No se tome como una crítica al PSE (de haber estado el PP vasco en su situación, habríamos oído lo mismo de Basagoiti). Son detalles que hoy no parecen tener importancia, aunque bajo la Segunda República y aún en la guerra civil constituyeran indicios reveladores de los gustos e inclinaciones de un partido -el PNV, por supuesto- que incluso sus aliados de izquierda consideraban afín a la extrema derecha. Ahora sólo indican (lo que ya es bastante) la dificultad de rebasar el imaginario nacionalista, aún con el PNV en la oposición.
No creo que ETA sea una maldición endémica y fatal en la vida española, pero es difícil que se extinga si el nacionalismo vasco, y el PNV en particular, no renuncia de una vez por todas al horizonte del secesionismo. No hay visos de que se avendría a ello si conservara el gobierno, pero, apartado del mismo, es previsible que todo el campo abertzale se radicalice en una dirección frentista, y así cabe interpretar la declaración de Ibarretxe sobre un PNV gobernando en la sombra. Un hipotético gobierno de López con el apoyo del PP se enfrentaría a una fronda municipalista y a un incremento simultáneo del terrorismo y de la violencia callejera. La opción, muy tentadora, de mantener las formas de un nacionalismo moderado y razonable (como el que el candidato socialista no dejó de escenificar durante la campaña, con su invocación a la figura de José Antonio Aguirre, primer lehendakari nacionalista) no impresionaría en absoluto a un PNV victimista, que vería en ello una usurpación insultante de sus propios símbolos. No está el patio, en fin, como para jugar a Michael Collins.
ENTIENDO la desolación del PNV ante la perspectiva de perder el Gobierno vasco. Téngase en cuenta que ningún otro partido ha dado tanto a una comunidad autónoma. De entrada, le ha dado el nombre, la bandera, el himno y el ser. Nada hay, en efecto, en la identidad vasca contemporánea que no venga del PNV, una fuerza con algo más de un siglo de existencia a la que se concedió la posibilidad, bien aprovechada por su parte, de diseñar una porción de España a su imagen y semejanza. Si, por ejemplo, se hubiese entregado Ciudad Real a los comunistas para que montasen una Cuba manchega, más de uno se habría irritado por la insensatez del experimento, pero en el País Vasco no chistó nadie ante algo perfectamente equiparable, ni la izquierda ni la derecha. Lo que no deja de ser lógico: antes del PNV no había vascos, es decir, sujetos que se definiesen como tal por llevar tales o cuales apellidos o por la circunstancia de que sus abuelos fueran oriundos de Motrico, pongamos por caso, aunque ellos mismos hubieran nacido y residieran en Majadahonda o en Cochabamba. O pertenecientes a otra categoría, sin apellidos ni abuelos, a los que se permitiese ostentar el título por los servicios prestados a Euskadi (léase, al nacionalismo). Es cierto que, en el vigente Estatuto de Autonomía, se hace derivar la identidad de un criterio administrativo, el avecindamiento, pero eso nunca ha funcionado, como es sabido, e incluso los aspirantes no nacionalistas a la presidencia de la comunidad se sienten obligados a reclamar su inclusión en uno de los dos tipos de pertenencia socialmente admitidos.
Resulta curioso, en tal sentido, el entusiasmo con que los socialistas coreaban lo de Patxi Lehendakari, la noche del 1 de marzo. Lehendakari es un término calcado sobre los vocablos fascistas de los años treinta que se referían al caudillaje de masas, como Führer, Duce, Conducator y, por supuesto, Caudillo, de los que es estrictamente sinónimo. No se tome como una crítica al PSE (de haber estado el PP vasco en su situación, habríamos oído lo mismo de Basagoiti). Son detalles que hoy no parecen tener importancia, aunque bajo la Segunda República y aún en la guerra civil constituyeran indicios reveladores de los gustos e inclinaciones de un partido -el PNV, por supuesto- que incluso sus aliados de izquierda consideraban afín a la extrema derecha. Ahora sólo indican (lo que ya es bastante) la dificultad de rebasar el imaginario nacionalista, aún con el PNV en la oposición.
No creo que ETA sea una maldición endémica y fatal en la vida española, pero es difícil que se extinga si el nacionalismo vasco, y el PNV en particular, no renuncia de una vez por todas al horizonte del secesionismo. No hay visos de que se avendría a ello si conservara el gobierno, pero, apartado del mismo, es previsible que todo el campo abertzale se radicalice en una dirección frentista, y así cabe interpretar la declaración de Ibarretxe sobre un PNV gobernando en la sombra. Un hipotético gobierno de López con el apoyo del PP se enfrentaría a una fronda municipalista y a un incremento simultáneo del terrorismo y de la violencia callejera. La opción, muy tentadora, de mantener las formas de un nacionalismo moderado y razonable (como el que el candidato socialista no dejó de escenificar durante la campaña, con su invocación a la figura de José Antonio Aguirre, primer lehendakari nacionalista) no impresionaría en absoluto a un PNV victimista, que vería en ello una usurpación insultante de sus propios símbolos. No está el patio, en fin, como para jugar a Michael Collins.
viernes, marzo 20, 2009
A veces...
•
... a veces no queda sino felicitarse de tener una Justicia que sepa ponerse y poner a los abusones en su sitio.
•
[Y también a veces, como ahora, es para llevarse las manos a la cabeza viendo cómo ahí se subtitula la noticia: > '* No considera probada la relación entre el tabaco y el cáncer del demandante'. Porque no es esa la cuestión dilucidada sino que no ha quedado probada 'la relación contractual entre el fumador y la tabaquera'. Que no es lo mismo ni siquiera parecido].
jueves, marzo 19, 2009
Memoria histórica... pero menos.
•
'Los niños se percataban a menudo del movimiento que había en la casa [la casa del Malecón, el espantoso edificio de lujo en el que vivían los dirigentes jóvenes del Partido, entre ellos Jrushchov, la mayoría de los comisarios del pueblo y la parentela de Stalin, por ejemplo los Svanidza y los Redens] porque cada ejecución comportaba que quedaran vacíos un piso o una dacha, que inmediatamente eran ocupados por los supervivientes y sus esposas, deseosos de escalar en el Partido y de ocupar posiciones encumbradas. Stalin aprovechó esta forma de relacionar a los líderes con la matanza. La familia de Yezhov se trasladó al piso de Yagoda; Zhdanov heredó la dacha de Rudzutak; Molotov adquirió la de Yagoda y luego la de Rikov. Vishinski fue el que demostró una ambición más enfermiza. Siempre había codiciado la dacha de Leonid Serebriakov: «no puedo quitarle los ojos de encima... Eres un hombre afortunado, Leonid», solía decir. Pocos días después de la detención de Serebriakov el 17 de agosto de 1936, el fiscal general -Vishinski- reclamó la dacha para él, logrando incluso que se le reembolsara el coste de su vieja casa y que se le abonaran seiscientos mil rublos para reconstruir la nueva. Esta elevadísima suma fue aprobada por las autoridades el 24 de enero de 1937, el mismo día en el que Vishinski realizó un careo a Serebriakov durante el juicio de Radez. Serebriakov, a instancia del fiscal general, fue a poco ejecutado.[*]'
•
[*] - A la muerte de Stalin, los Serebriakov lograron que se les devolviera la mitad de la propiedad pero los Vishinsky se quedaron con la otra mitad. De ese modo, en 2002, sesenta años después de que su padre fuera fusilado por orden de su vecino, los Serebriakov pasan los fines de semana en una casa medianera con la de los Vishinski. [En 'La corte del zar rojo' de Simon Sebag Montefiore].La sombra de Flaubert: le mot juste.
•
> En El Mundo, portada y letra capital: 'Miguel Carcaño confiesa que violaron y asfixiaron con un cable a Marta'.*
'.../... y estrangularon con un cable a Marta' hubiese puesto yo [prurito: capital, la letra del titular, en el sentido de 'grande', no de 'mayúscula'].
martes, marzo 17, 2009
De los buenos [CXLVII].
El sastre, por Ignacio Ruiz Quintano, en ABC.•
A la España mediática -la oficial y zapatera- le pasa con José Tomás lo que a Jardiel con Leopoldo: «Cuando leo Leo, leo Poldo, y cuando leo Poldo, leo Leo, Leopoldo». El martillo pilón del «trade marketing» golpea: «Valencia, pendiente de José Tomás». ¿Del sastre o del torero? Hombres de progreso en sus oficios, para los sastres, sin embargo, José Tomás es un torero, y para los toreros, un sastre. En internet veremos este anuncio: «Vendo traje de José Tomás y regalo entrada para José Tomás por (aquí, los euros que ustedes quieran poner)», que un traje siempre quedará más elegante que un peine, aparte de que, para peine, como el que nos está vendiendo el flautista, ninguno. En la España mediática ese sastre ocupa las portadas contando chismes de sus clientes, y el torero, devolviendo el rosario del ministro Molina entre aplausos de la gente, que por algo asistimos a lo peor de la democracia de la mala educación, donde también hay clases. Ruano coincidió una vez en el mostrador del Dôme de Montparnasse con Sartre, a quien le quisieron presentar, negándose Ruano «porque lo encontré muy feo», lo cual es ejemplo de mala educación de la buena. Ejemplo de mala educación de la mala es aquel de la democracia en el restaurante que ponía Camba. «¿Quién no ha tenido alguna vez un amigo muy demócrata? Si hace calor, se quita la americana...» ¡Alto ahí el relato de Camba! Esa americana podría ser obra de José Tomás, el sastre que tiene en un hilo a Valencia, en cuya plaza José Tomás, el torero, ha brindado la devolución de la medalla ministerial llevado de sus principios democráticos, pues si sus principios republicanos consisten en no brindar al Rey, los democráticos deben de consistir en el atrevimiento y el mal gusto. ¿Y el público? Decía el de la música callada que el público actual de una plaza de toros, aunque paga, y por lo que paga, de pueblo no tiene nada: de «vulgo necio», sí: «Yo diría que enteramente todo. Y a la vista está (si también al oído)».
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Ignacio Ruiz Quintano
lunes, marzo 16, 2009
Al Cristo Redentor del Corcovado.
SONETO
*
*
Cristo aún no colgado en su madero.
Es el hijo de Dios que lo han clavado
allí arriba, a plomo, en Corcovado,
tan firme como inmenso en ese otero;
pues ha de redimir Brasil entero,
no de arena en el gran Río dorado;
mejor en alto y áspero collado,
piedra plana, cemento y el acero.
Son de hombre, por más que poderosos,
el rostro grande y ese tronco fuerte
a imagen y obra propia de colosos;
alzándose entre tierra y cielo inerte,
los brazos extendidos, amorosos,
triunfando del dolor y de la muerte.
Es el hijo de Dios que lo han clavado
allí arriba, a plomo, en Corcovado,
tan firme como inmenso en ese otero;
pues ha de redimir Brasil entero,no de arena en el gran Río dorado;
mejor en alto y áspero collado,
piedra plana, cemento y el acero.
Son de hombre, por más que poderosos,el rostro grande y ese tronco fuerte
a imagen y obra propia de colosos;
alzándose entre tierra y cielo inerte,los brazos extendidos, amorosos,
triunfando del dolor y de la muerte.
domingo, marzo 15, 2009
El mejor [CXXV].
Alternancias, por Jon Juaristi en ABC.
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Resulta curioso, en tal sentido, el entusiasmo con que los socialistas coreaban lo de Patxi Lehendakari, la noche del 1 de marzo. Lehendakari es un término calcado sobre los vocablos fascistas de los años treinta que se referían al caudillaje de masas, como Führer, Duce, Conducator y, por supuesto, Caudillo, de los que es estrictamente sinónimo. No se tome como una crítica al PSE (de haber estado el PP vasco en su situación, habríamos oído lo mismo de Basagoiti). Son detalles que hoy no parecen tener importancia, aunque bajo la Segunda República y aún en la guerra civil constituyeran indicios reveladores de los gustos e inclinaciones de un partido -el PNV, por supuesto- que incluso sus aliados de izquierda consideraban afín a la extrema derecha. Ahora sólo indican (lo que ya es bastante) la dificultad de rebasar el imaginario nacionalista, aún con el PNV en la oposición.
No creo que ETA sea una maldición endémica y fatal en la vida española, pero es difícil que se extinga si el nacionalismo vasco, y el PNV en particular, no renuncia de una vez por todas al horizonte del secesionismo. No hay visos de que se avendría a ello si conservara el gobierno, pero, apartado del mismo, es previsible que todo el campo abertzale se radicalice en una dirección frentista, y así cabe interpretar la declaración de Ibarretxe sobre un PNV gobernando en la sombra. Un hipotético gobierno de López con el apoyo del PP se enfrentaría a una fronda municipalista y a un incremento simultáneo del terrorismo y de la violencia callejera. La opción, muy tentadora, de mantener las formas de un nacionalismo moderado y razonable (como el que el candidato socialista no dejó de escenificar durante la campaña, con su invocación a la figura de José Antonio Aguirre, primer lehendakari nacionalista) no impresionaría en absoluto a un PNV victimista, que vería en ello una usurpación insultante de sus propios símbolos. No está el patio, en fin, como para jugar a Michael Collins.
ENTIENDO la desolación del PNV ante la perspectiva de perder el Gobierno vasco. Téngase en cuenta que ningún otro partido ha dado tanto a una comunidad autónoma. De entrada, le ha dado el nombre, la bandera, el himno y el ser. Nada hay, en efecto, en la identidad vasca contemporánea que no venga del PNV, una fuerza con algo más de un siglo de existencia a la que se concedió la posibilidad, bien aprovechada por su parte, de diseñar una porción de España a su imagen y semejanza. Si, por ejemplo, se hubiese entregado Ciudad Real a los comunistas para que montasen una Cuba manchega, más de uno se habría irritado por la insensatez del experimento, pero en el País Vasco no chistó nadie ante algo perfectamente equiparable, ni la izquierda ni la derecha. Lo que no deja de ser lógico: antes del PNV no había vascos, es decir, sujetos que se definiesen como tal por llevar tales o cuales apellidos o por la circunstancia de que sus abuelos fueran oriundos de Motrico, pongamos por caso, aunque ellos mismos hubieran nacido y residieran en Majadahonda o en Cochabamba. O pertenecientes a otra categoría, sin apellidos ni abuelos, a los que se permitiese ostentar el título por los servicios prestados a Euskadi (léase, al nacionalismo). Es cierto que, en el vigente Estatuto de Autonomía, se hace derivar la identidad de un criterio administrativo, el avecindamiento, pero eso nunca ha funcionado, como es sabido, e incluso los aspirantes no nacionalistas a la presidencia de la comunidad se sienten obligados a reclamar su inclusión en uno de los dos tipos de pertenencia socialmente admitidos.
Resulta curioso, en tal sentido, el entusiasmo con que los socialistas coreaban lo de Patxi Lehendakari, la noche del 1 de marzo. Lehendakari es un término calcado sobre los vocablos fascistas de los años treinta que se referían al caudillaje de masas, como Führer, Duce, Conducator y, por supuesto, Caudillo, de los que es estrictamente sinónimo. No se tome como una crítica al PSE (de haber estado el PP vasco en su situación, habríamos oído lo mismo de Basagoiti). Son detalles que hoy no parecen tener importancia, aunque bajo la Segunda República y aún en la guerra civil constituyeran indicios reveladores de los gustos e inclinaciones de un partido -el PNV, por supuesto- que incluso sus aliados de izquierda consideraban afín a la extrema derecha. Ahora sólo indican (lo que ya es bastante) la dificultad de rebasar el imaginario nacionalista, aún con el PNV en la oposición.
No creo que ETA sea una maldición endémica y fatal en la vida española, pero es difícil que se extinga si el nacionalismo vasco, y el PNV en particular, no renuncia de una vez por todas al horizonte del secesionismo. No hay visos de que se avendría a ello si conservara el gobierno, pero, apartado del mismo, es previsible que todo el campo abertzale se radicalice en una dirección frentista, y así cabe interpretar la declaración de Ibarretxe sobre un PNV gobernando en la sombra. Un hipotético gobierno de López con el apoyo del PP se enfrentaría a una fronda municipalista y a un incremento simultáneo del terrorismo y de la violencia callejera. La opción, muy tentadora, de mantener las formas de un nacionalismo moderado y razonable (como el que el candidato socialista no dejó de escenificar durante la campaña, con su invocación a la figura de José Antonio Aguirre, primer lehendakari nacionalista) no impresionaría en absoluto a un PNV victimista, que vería en ello una usurpación insultante de sus propios símbolos. No está el patio, en fin, como para jugar a Michael Collins.
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sábado, marzo 14, 2009
Un insulto que les debe parecer barato[1].
•
En portada de El Mundo papel: 'La Generalitat gasta un millón [de euros] en fomentar las lenguas indígenas. Impulsa en Ecuador el bilingüismo entre el español y trece idiomas tribales'.
> 'Aunque el vicepresidente de la Generalitat Josep LLuis Carod-Rovira admite abiertamente que el objetivo de su gobierno es que «el catalán se convierta en la lengua común de Cataluña» la diversidad lingüistica si le gusta en otros lugares. Tanto que .../...'
*
Jideputas... ¡y lo presentan como un favor que le hacen al idioma aborrecido!
•
[1] - Este comentario lo envié y estuvo un tiempo en el blog de Arcadi Espada en El Mundo.es. Luego, lo han quitado. Censurado, claro. Bien está. Cada cual hace en lo suyo lo que le parece, lo que le conviene... o lo que puede.
[Por cierto: éste también dice algo al respecto].
[Por cierto: éste también dice algo al respecto].
viernes, marzo 13, 2009
jueves, marzo 12, 2009
miércoles, marzo 11, 2009
El mejor [CXXIV].
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- Certezas empíricas sobre el aborto, por Jon Juaristi, en El Imparcial.
•
Me encantaría que hubiera una ley natural. Tranquilizaría mi ánimo, angustiado por la finitud, tener la certeza de que el universo posee un cierto orden moral, pero reconozco que ninguna defensa de esta tesis me ha convencido. Las llamadas leyes de la naturaleza son otra cosa; hipótesis provisionales que explican por qué, en determinadas circunstancias, tienden a producirse determinados fenómenos, y son válidas hasta la aparición de nuevas hipótesis que puedan explicarlo mejor. O sea, que ni siquiera las leyes de la naturaleza existen en la naturaleza. Son meros enunciados de la ciencia, y las ciencias adelantan que es una barbaridad, sin que ello implique adelanto o progreso moral, que puede haberlo, aunque no a consecuencia de los descubrimientos científicos.Pero hay un ámbito de certezas empíricas que ni siquiera necesitan esperar a los descubrimientos para justificarse. Por ejemplo, los griegos pensaban que el embrión humano era una semilla de origen exclusivamente masculino que el varón plantaba en el receptáculo de la hembra, no más importante a efectos de la generación que un tiesto con tierra y abono. Los pastorcillos vascos hablaban de cuajo y de leche genitales, cuya mezcla producía embriones como porciones de queso El Caserío. Pero ninguna de estas embriologías empíricas afirmaba que de un embrión humano pudiera salir algo distinto que un ser humano.
Es una certeza empírica —no una moral religiosa- lo que define el aborto como un homicidio. Y, mira por dónde, va a resultar ahora que la religión es el último refugio de certezas empíricas relacionadas con la vida humana, necesarias para preservar la diferencia entre la civilización y el parque zoológico. Por ejemplo, que en el embrión alienta una voluntad de plenitud y de forma que le lleva a completar en nueve meses todo el proceso de la filogénesis (en el caso del embrión humano, el de la filogénesis humana). El progresismo arguye que la humanidad no es algo innato, sino el resultado de una convención cultural y, por ende, jurídica. Se empieza, precisamente, por ese escarceo culturalista con la posibilidad de negar humanidad al embrión humano. De ahí a concedérsela a los gorilas no hay ni medio paso hacia el zoológico, y se acabará dando, con certeza (de momento, moral).
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Jon Juaristi
martes, marzo 10, 2009
De los buenos [CXLVI].
¡La sinjusticia!, por Ignacio Ruiz Quintano, en ABC.•
La derecha no comprende la felicidad post-electoral de Zapatero. Y, sin embargo, es sencillo: ha cambiado la derrota en Galicia por la seguridad de volver a enfrentarse por tercera vez a Rajoy, al que tiene tomada la medida. «España es la leche», dicen los sociólogos de la España de ZP, que es la de los zombis parados. Y no. España es la sinjusticia. «Adonde la azucena / lucía y el clavel, do el rojo trigo, / reina agora la avena, / la grama, el enemigo / cardo, la sinjusticia, el falso amigo...», escribió Fray Luis, el de «decíamos ayer». Entre la injusticia y la sinjusticia hay la misma diferencia que entre los victorianos y los victorinos: una letra, pero un abismo. Que una cosa es la injusticia, concreta y agresiva que hiere y pasa, y otra la sinjusticia: esa atmósfera difusa y vaga del desamparo, de la sordera judicial -en palabras de Pemán-; niebla de España, sobre sus picos y sus valles, formada por la condensación de todas esas gotas que son favor, influencia, ligereza, caciquismo, politiquilla... «En adelante, yo llamaré bellamente a la pobre loca que viene a mi puerta la Sinjusticia». La sinjusticia de los parados aporreando la puerta del comedor de las monjas, mientras los sindicalistas de clase preparan una manifestación contra el gobierno... de la Puerta del Sol. ¿Qué saben del paro los sindicalistas de clase, si son funcionarios? Pues lo que oyen en el bar. Habría que ver cuántas fuentes de merluza frita en Casa Hortensia y cuántos baldes de huevos con patatas en Casa Sierra ha necesitado el Largo de Badajoz para movilizarse, ¡en abril!, contra el paro producido por el gobierno que prometió el pleno empleo. Es la sinjusticia del sindicalismo de clase, que cuenta con dos jefes: uno come merluza y huevos con patatas, y el otro, citas «faisanadas» de Marx. Su enemigo no es Zapatero, sino la derecha. El sindicalismo de clase no tiene más que un dogma: el de la bondad natural del liberado. El liberado es naturalmente bueno y es la derecha la que lo malea y pervierte.
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Ignacio Ruiz Quintano
lunes, marzo 09, 2009
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